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Tres helados en la frente

diciembre 28, 2016
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heladosCada día, exactamente a la una y media de la tarde, las madres de mi barrio vamos a buscar a nuestros hijos al jardín de infantes. Somos siempre las mismas, nos conocemos de tanto cruzarnos. Algunas se saludan, algunas comentan el clima, otras se detienen a charlar unos minutos. Todas nos miramos.

Un mediodía de verano fui a buscar a mi hija y a dos de sus amigas que ese día venían a jugar a casa, y para darles un gusto les quise comprar un helado.

-Queremos el ridículamente gigante helado de crema recubierto con chocolate -dijo mi hija sin dudar.

Entonces.
-Deme tres ridículamente gigantes helados de crema recubiertos de chocolate -le dije a la vendedora.
-No quiero ese helado -escuché que decía amiga 1- quiero el diminuto palito de agua sabor a nada.
-¿Estás segura? -le pregunté asombrada- mirá que el otro es mucho más rico.
-No me gusta la crema -contestó.

Entonces.
-Deme dos ridículamente gigantes helados de crema recubiertos de chocolate y un diminuto palito de agua sabor a nada -pedí.
-Yo también quiero el diminuto palito de agua sabor a nada -dijo la amiga 2.
-¿Cómo? ¿a vos tampoco te gusta la crema?
-Quiero un diminuto palito de agua sabor a nada -insistió a punto de ponerse a llorar.

Entonces.
-Deme tres diminutos palitos de agua sabor a nada -le dije a la vendedora, que ya estaba impaciente.
-Noooo -protestó mi hija- yo quiero el ridículamente gigante helado de crema recubierto con chocolate, mamá.

Entonces.
Ese día, exactamente a la una y media de la tarde, las madres de mi barrio vieron que a mi hija le compré un ridículamente gigante helado de crema recubierto de chocolate y a sus dos amigas un diminuto palito de agua sabor a nada.

Ese día, exactamente a la una y media de la tarde, sufrí. Quería correr a explicarles, una por una,  que en realidad -misteriosamente y fuera de toda expectativa- las amigas de mi hija preferían un helado pequeño y barato. No soportaba que pensasen que era una tacaña egoísta que le compra a sus hija algo mucho más caro que a las demás.

No es que a mí me importa lo que otras madres piensan de mí, yo no discrimino: a mí me importa lo que cualquier persona piensa de mí. Necesito la aprobación de todos. Hasta me pongo contenta cuando mi casilla de correo electrónico me indica “muy bien, has leído todos tus mensajes”, como si el señor gmail me fuese a juzgar por tirar a la basura el spam de groupon sin haberlo leído.

Me importa lo que la gente piensa de mí y lamentablemente muchas veces actúo en consecuencia.

Resistir la presión externa y hacer lo que está bien aunque no se entienda, o sea mal visto, lo aprendí de un lugar inesperado. El Pirkei Avot (4:1) dice: “¿Quién es sabio?  El que aprende de toda persona”. Lo que yo aprendí de Bob Dylan lo cuento en este artículo que escribí para AishLatino: La enseñanza de jánuca que me dejó Bob Dyan.

Ojalá tengan ganas de leerlo.

Jánuca sameaj.

4 comentarios leave one →
  1. Coty permalink
    diciembre 28, 2016 8:37 pm

    Me encanto! Este y el artículo. Estoy muy orgullosa de tu Judi (aunque no eres mi hija) pero me parece que un talento como el tuyo debe ser compartido con más personas, como llega aishlatino. Espero que tengas mucha hatzlaja y bh seguir no sólo lo que aprendiste de Dylan, si no también que la constancia en tu carrera literaria da sus frutos una vez más…
    Muchos besos! Januka sameaj 😍

    Le gusta a 1 persona

  2. Denise permalink
    enero 1, 2017 7:51 pm

    Hola Vale.
    Primero desearte a vos y tu familia Jánuca Sameaj!! Otra es felicitarte por el articulo que leí por casualidad en Shabat en el folleto de la kehila de Dylan. Me emociono mucho verlo ahi!! (tu talento viaja por el mundo) Excelente!!.
    Y también que sepas que a mi también me importa lo que piensan los demás. Y es una buena cualidad que quieras hacer siempre lo mejor para todos. Un abrazo,
    Denise

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  3. ithiel permalink
    enero 2, 2017 7:11 pm

    Querida Judi, me gustaron mucho los tres trabajos que has publicado recientemente.
    Los disfruté y quiero que sepas que me están ayudando a continuar firme en las difíciles decisiones que como consecuencia de la enfermedad de mi ima, hemos tomado, aun cuando los demás no comprendan y critiquen nuestras posturas.
    Toda raba! Un abrazo y un beso.

    Me gusta

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