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Día 23: Hashem y yo un solo corazón

septiembre 25, 2016

“Amarás a Hashem, tu Dios, con todo tu corazón” (Devarim 6:5)

img_0059El corazón y la botella. Oliver Jeffers.

 

Hace un tiempo Andi me regaló un libro que cuenta la historia de una niña que guarda su corazón en una botella.

Me lo regaló porque sabe que ese cuento habla de mí. Fue una manera sutil de iluminar una zona opaca de mi vida.

Muchas veces salgo y dejo el corazón en casa. Lo dejo porque se me hace demasiado pesado y me parece que no puedo hacer lo que tengo que hacer si estoy condicionada por mis sentimientos. Además no puedo dejar de relacionar el corazón con la cursilería de una novela de Verónica Castro.

Sé que es un mecanismo desabrido que me convierte en una especie de hombre de hojalata. No como en El mago de Oz, donde Tin Woodman busca un corazón, sino que me transformo en un hombre de hojalata eficiente que avanza como un tren, sin detenerse y consigue en un día el triple que quienes navegan en el mar de sus emociones.

Soy tan rebuscada que hasta lo justifico con la mitzvá de no dejarse llevar por el corazón (Bamidbar 15:39).

Hay quienes  me ha refutado esa excusa preguntándome por qué entonces no cierro los ojos para cumplir con la segunda parte del versículo, pero en esos casos hago de cuenta que estoy pasando por un túnel y no tengo señal, por lo que la comunicación se corta. Utilizo ese recurso aunque no esté hablando por teléfono.

Como verán tenía todo bien resuelto hasta que estudiando el tema de la teshuvá llegué  al consejo de Shlomo HaMelej (Kohelet 11:9): “Sigue el camino de tu corazón”.

¿¡Qué!? Qué sé yo dónde está mi corazón. Es posible que haya tirado la botella en la limpieza de Pesaj.

Los sabios interpretan el versículo de Kohelet explicando que la persona debe comenzar su teshuvá mejorando en las áreas por las que su corazón siente inclinación. Quien sienta inclinación por el estudio, deberá comenzar por allí  y quien sienta inclinación por las relaciones humanas, deberá focalizar su teshuvá y comenzar a trabajar en esas áreas.

Parece que para llevar  una vida de Torá es indispensable el corazón: la última letra de la Torá es lamed y la primera es bet: juntas forman la palabra lev (corazón). De una punta a la otra la Torá forma un corazón.

En el Pirkei Avot (cap 2 mishná 9) Raban Iojanan ben Zakai le pregunta a sus alumnos cuál es el camino que debe seguir el hombre y entre las respuestas de todos sus alumnos se queda con la de Rabi Eleazar ben Araj: “Un buen corazón”. A continuación pregunta cuál es el camino del que se debe alejar el hombre y nuevamente se queda con la respuesta de Rabí Eleazar: “Un mal corazón”.

Nuestros caminos están guiados por el corazón.

Yo ahora mismo estoy sacando mi corazón de la botella. No digo que ustedes también lo tengan guardado, pero con el desafío de hoy los invito a examinarlo y aplicar el consejo de Shlomó HaMelej dirigiendo la teshuvá en la dirección que nuestro corazón indica.

 

Si sintieron predisposición por el tema de la conexión de Elul y el corazón, les recomiendo este artículo basado enlas enseñanzas del rab  Itzjak Guinzburg

One Comment leave one →
  1. Kite permalink
    septiembre 26, 2016 12:35 am

    El corazón siempre es el tema recurrente en todo cuanto tiene que ver con el ser humano y no es de extrañar que tú, como todos (porque a todos acaba por pasarnos más o menos lo mismo) más de una vez hayas experimentado ese ‘Me sobra el corazón’ que el gran M. Hernández escribió.
    (Fíjate, él no quería ponerlo en una botella, decía querer ‘arrancárselo de cuajo y ponerlo debajo del zapato’, incapaz de cargar con aquella ‘pecera melancólica y penal de ruiseñores moribundos’)

    No quiero dejar pasar más tiempo sin expresarte el que agradezco al Cielo, a Andy por haberte regalado ese libro y lo que ha supuesto, y a ti misma, el que lo hayas sacado de la botella, el que como Miguel Hernández hayas optado por ‘hacer un tintero de tu corazón y escribir con la fuente de sílabas, adioses y regalos’ lo que vas desgranando cuando asomas a este entrañable blog (ni te imaginas todo lo que supuso para mí el que lo hagas, el poder leerte cada día en el anterior diario de ELUL, y ahora en el de este año que ya pronto marcha!)

    Una paisana tuya canta ‘quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…’

    Escasean las donaciones, dicen, sobre todo las ‘de corazones’, así que gracias por ‘donarnos’ una vez más, un Elul más, justamente lo que hace que nada esté perdido…

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