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Día 10: Halajot Facebook

septiembre 12, 2016

 

Tengo en mi placard una polera gris que mi amiga Erica me prestó en 1991. Recuerdo exactamente la fecha porque ese día tenía una entrevista de trabajo y no tenía ropa presentable. Erica me prestó un pantalón con tachas en la botamanga y la susodicha polera. El pantalón se lo devolví pero le pedí la polera -que es preciosa- un tiempito más.

No sé si veinticinco años se podrían considerar un tiempito. Me encuentro con esa polera –y con la vergüenza de no haberla devuelto- en cada limpieza de Pesaj, pero como en esa época estoy más concentrada en el jametz que en la teshuvá, la vuelvo a guardar prometiéndome que antes del próximo Kipur, bli neder, se la devolvería.

Si muero hoy, jas ve jalila, ¿llegaría al shamaim y me mandarían nuevamente al mundo por no haber devuelto esa polera? No tengo idea. Esas halajot son muy complejas, sin embargo me aterra pensar que existe la posibilidad de tener que volver a aprender a caminar, volver a estudiar los ríos de África, volver a pasar el papelón de bailar el carnavalito en el acto del colegio, sólo para hacer el tikun por una ropa no devuelta.

Mis vecinas son muy cuidadosas en devolver cada cosa que les presto. Un sachet de leche, un huevo, tres vasos descartables; no quedan debiendo nada. Incluso si el tomate que me regresan es más grande que el que presté, me avisan que lo que sobra va de regalo para que quede claro que no están pagando intereses. Tan serio es el tema.

Es un sueño vivir en un lugar en la cual sé que si se me caen cien shekels del bolsillo, me corren para devolverlos. También tiene su lado comprometido, porque si en la calle, a la distancia, distingo una billetera en el suelo, sé que estoy obligada a recogerla y ocuparme de encontrar al dueño. Mi barrio está repleto de carteles que anuncian objetos encontrados para ser devueltos y así cumplir la mitzvá de hashavat aveida.

Si devolver un objeto encontrado tiene tanta importancia, imagínense la importancia de devolver algo que nos han prestado.

Para nuestro libre albedrío no es un desafío decidir si va a robar un banco, en eso ya no tenemos elección, quedó fuera de discusión hace rato. Ni siquiera se nos prueba con la idea de quedarnos con la diferencia si se equivocaron en un vuelto, ya sabemos que está prohibido quedarnos con dinero que no nos pertenece. Se nos pone a prueba en pequeños detalles que podrían pasar desapercibidos.

Usar la fotocopiadora de la oficina sin permiso puede ser robo. Probar una uva en la verdulería para ver si están dulces, también. Anteponerse al turno en la cola del supermercado es robar tiempo. Hacer ruido a las tres de la mañana y despertar al vecino, gezel sheiná. Copiar un comentario de facebook y ponerlo como si fuese propio es robar y actualizar nuestro estado con una frase ajena sin poner el autor es gnevat daat.

Si creen que todas esas son actitudes demasiado puntillosas, les comento que nos queda un largo camino para alcanzar a los sabios del mussar, quienes se cuidaban no sólo de no quedarse con dinero o posesiones ajenas sino tampoco con privilegios o derechos que no fuesen suyos.

El desafío de hoy se divide en dos partes: La primera será buscar por toda la casa los ítems que debemos devolver (y que intentaremos devolver en los próximos días). La segunda parte será estudiar halajot del tema para ajustar algún tornillo que descubramos flojo.

Seguramente en sus bibliotecas hay libros en donde encontrar estas halajot, pero para quien quiera  dejo aquí dos artículos que pueden funcionar como introducción.

Después de veinticinco años todavía tengo que disculparme con Erica. Me inspiro en la historia que cuenta que una vez le enviaron al Jafetz Jaim una carta con una consulta y una estampilla de siete centavos para que mandase la respuesta y por razones desconocidas esa respuesta nunca fue enviada. Veinte años después el Jafetz Jaim buscó a esa persona, se disculpó y le devolvió los siete centavos de la estampilla.

Así que Erica, perdón por la demora. Esta semana me ocupo de mandarte la polera.  Espero que el correo tarde menos de 30 días en llegar.

img_0036

La polera con el diario de la semana dando señales de vida después de 25 años.

 

 

7 comentarios leave one →
  1. septiembre 12, 2016 4:29 pm

    Genial la foto
    Gracias ‘Judi’! Nos estas malcriando, despues de Elul vamos a seguir queriendo articulos inspiradores tuyos todos los dias!

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  2. Coty permalink
    septiembre 12, 2016 6:07 pm

    Veredicto: culpable.
    Cierto que que TODOS somos en cierto modo culpables de guezel y de retener lo prestado más tiempo! Gracias x el recordatorio!!

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  3. ithiel permalink
    septiembre 13, 2016 12:12 am

    Wuauuuuu…al fin llegué chicas!
    Judi este reto me va a llevar algún tiempo.

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    • ithiel permalink
      septiembre 13, 2016 12:13 am

      Coty…gracias por dar el veredicto por mí.

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      • Coty permalink
        septiembre 13, 2016 1:05 am

        Jajaja bueno…. Intenté ser sincera! Si te digo que lo que hable de ti judi fue con nombre y apellido…. Bh no me olvide! Me salve de esa!!

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  4. Nicole Milhem permalink
    septiembre 13, 2016 7:06 pm

    Me encanto, lo reenvie ,espero sale tu nombre,no vaya ser guezel

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