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Una vuelta en el Dodge naranja

junio 22, 2016

Admiro a quien puede seguir con su rutina en tiempos difíciles. A quien va al gimnasio aunque ese día se haya muerto el pez dorado. A quien se va a cenar con amigas aunque en la calle le hayan robado la cartera. A quien tiene un hijo enyesado pero igual va al trabajo.

Yo no puedo. Si el camino se complica, no sé cómo seguir. Me paralizo. Pierdo la dirección, así que me detengo. Como que no me funciona la caja de cambios. Son largos días en los que me quedo sentada mirando un punto fijo, o me encierro a llorar mis pequeñas tristezas en el baño. Sirvo el almuerzo, visto a mi hija, compro pan y leche, pero no mucho más. Me trabo.

Ya sé lo que están pensando: Qué falta de emuná tiene esta chica. Lo de chica se los agradezco. Lo de la emuná no hace falta que me lo digan, lo tengo claro.

No siempre fue así. No sé desde cuando la vida se convirtió en un monstruo que me espera a la vuelta de la esquina para atacarme. No sé desde cuando tengo la sensación de que todo lo me espera es malo.

Quizá fue desde que me operaron de urgencia y casi no vivo para contarlo. Pero no. Fue desde antes.

Quizá es culpa de esta última ola de atentados que me hacen vivir alerta y estresada. Pero no. Tampoco. Fue antes.

Quizá desde que soy madre y vivo con miedo constante a que algo le pase a mis hijos. No. Todavía antes.

No es que no tengo nada de emuná. Tengo épocas, tengo minúsculos chispazos, moléculas de emuná. Pero emuná con mayúsculas, me falta. La busco y no la encuentro.

Sé que existe y sé perfectamente qué es lo que estoy buscando. Sé que la emuná shlemá está allí y me espera.

Lo sé porque mi papá manejaba un Dodge naranja.

Cada tres años –más o menos- mi papá cambiaba el auto. Lo cambiaba pero por uno de la misma marca y el mismo color: siempre un Dodge, siempre naranja. Cada vez que sabíamos que mi padre iba a llegar a casa con un auto nuevo, mi hermana y yo salíamos a la vereda a esperarlo. Yo la imitaba a ella, que es más audaz y aventurera y pretendía que esa vez yo también prefería un Peugeot, como el de mi tío;  y que fuese verde, azul o gris claro. La verdad era que en el fondo rogaba que por la calle Gavilán apareciese un Dodge naranja.

No sé si en esa época mi papá manejaba tan bien como yo lo recuerdo, pero para mí, en ese auto nunca podía pasarme nada.

Entiendo cómo Am Israel se debería sentir protegido por las nubes de gloria gracias a que viajé en ese auto. Entiendo cómo los campeones olímpicos de la emuná saben que el mal no existe, que a lo sumo es un volantazo para volver a ponerse en el camino, porque viajé en ese auto. Entiendo cómo se puede volcar y terminar en la banquina y al día siguiente volver sin miedo y seguir funcionando, porque viajé en ese auto. Entiendo pero no lo siento.

He viajado de muchas maneras y a distintos lugares. A Córdoba, cantando temas de Sui Generis. Contando vacas en la ruta a Rosario. Me he acostado en la luneta, camino a Valeria del Mar, cuando todavía entraba allí estirada. He viajado en el asiento de adelante, con las piernas dobladas y los pies apoyados en la guantera y he sacado la cabeza por la ventanilla cuando mis padres no me miraban. Me he quedado dormida de regreso de Belgrano y me han llevado a mi cama en brazos. Siempre segura, sin miedo, porque sabía que mi papá manejaba.

No saben cómo me gustaría volver a sentir esa seguridad. Recordar a cada instante que mi Aba ba shamaim maneja todo en cada momento. Saber que pase lo que pase él está piloteando. No saben como me gustaría.

Eso y volver a dar una vuelta en el Dodge naranja.

14 comentarios leave one →
  1. Amalia permalink
    junio 22, 2016 3:18 pm

    Me encanta !

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  2. Claudia lissmann permalink
    junio 22, 2016 3:33 pm

    Hola judi
    Soy claudia la mama de sandy.
    Sabes que me encantan tus comentarios pero hoy puedo darte un “pequeño consejo”, emuna ,todos tenemos y la verdad que he aprendido ( tengo 10 años mas que tu, acordate)y lo mas importante es fortalecerlo cuando estamos sin ningun problema. Cuando tenemos problemas el yetzer se encarga de bajarte la emuna y aplastarla.
    Es muy bonito decirlo, es dificil aplicarlo , pero la vida misma enseña, cada año ( ademas de mas vieja estamos mas sabias en algun sentido)
    Bueno, el resto lo conversamos con el cafe que nunca tomamos, pero tomaremos b”h
    Animo
    Quiero tu proximo blog lleno de alegria como estoy acostumbrada a leerte
    Un beso enorme
    Claudia

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    • junio 22, 2016 5:38 pm

      ¿Qué Sandy? ¿la hija de mi amiga Claudia? 😀
      Me gustó tu consejo, lo tomo.
      Te aviso que en estos días debe estar por salir un artículo para Aish en donde desbordo de alegría, lo que pasa es que el blog es mi casa, entonces acá me quejo.
      un beso para vos

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  3. ithiel permalink
    junio 22, 2016 5:32 pm

    Anda Judi……saca el Doge naranja e invítame unas vueltas.

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    • junio 22, 2016 5:39 pm

      Ithiel, me encantaría, pero no conduzco porque creo que -jas ve jalila- terminaría estrellada contra un árbol.
      beso

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  4. karina permalink
    junio 22, 2016 5:39 pm

    Que lindoooooooooooooo………..cada vez que me llega un post tuyo recuerdo cuanto me faltó…….(no redacto como vos……).

    abrazo desde Argentina

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    • junio 22, 2016 6:47 pm

      Karina, hola!
      A mí me pasa lo mismo con tus comentarios :D, siempre tenés una palabra linda para mí, gracias.

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  5. Karina permalink
    junio 22, 2016 9:23 pm

    Sos muy tierna!!! Que Hashem siempre te cuide esa sensibilidad y esa ternura… me encant’o y me sent’i muy identificada…

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  6. Jeny permalink
    junio 23, 2016 1:39 am

    Hola Judi,
    La verdad es que no se como hace ya mucho tiempo leo Todo lo que escribis en este blog. Me llegan muchos mails por días de los cuales el 70% borro, pero cuando me llegan los tuyos me llenan el alma. No se quien sos, (va un poco ya te conozco por acá ja ja…)pero te agradezco ya que aprendo, me siento identificada en un montón de cosas, hasta he llorado y hasta le he leído a mi marido varios. Tenes una hermosa manera de transmitir y de llegar al otro.
    Gracias de corazón
    Jeny de Argentina

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    • junio 23, 2016 6:08 am

      Jeny, decirme que mis mails superan los obstáculos de los cientos que llegan por día es lo mejor que me podías decir! Cada vez que los mando me pregunto si no irán directo al recycle bin.
      Gracias por lo que decís, para mí es muy importante saber que al lector le pasa algo cuando lee mis textos.
      Beso

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  7. leah bendahan permalink
    junio 27, 2016 7:53 pm

    No sabes cuanto te entiendo!!!

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  8. NaomiD permalink
    julio 6, 2016 3:31 am

    Te escribo haciendo un mix de varios posts porque cada vez que abro uno termino leyendo 30. Asi que relacionare un poco todo. Me siento identificada. La emuna es un dilema terrible porque en algun momento especifico que pasa algo concreto, en mi mente sé que Hashem esta manejando todo y me da ganas de abrazarLo, y a los dos segundos estoy pensando en una cancion de Cerati. Cajon 1 y 2! Este mundo es confuso pero a la vez dicen los Sabios que somos la generacion mas meritoria porque nos toca lo mas dificil, entonces me siento feliz de estos dilemas porque sé que lo estoy intentando. Dalee, emuna!!!. Tenes el plus de estar en Israel, no lo des por obvio, alegrate cada mañana de amanecer alla!

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