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Feliz cumpleaños

junio 25, 2015
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Estoy angustiada por Verónica, no tiene amigas en el colegio. Ella no me cuenta nada, no confía en mí. Me dan envidia las madres que tienen buena comunicación con sus hijas, yo trato de darle lugar, me muestro interesada, pero ella, nada.

-¿Cómo te fue hoy? –le pregunto cada día en el almuerzo.
-Bien –ella siempre responde que bien.
-Contame ¿cón quién jugaste en el recreo?
-Con nadie. –y se apura para terminar de comer.
-¿Cómo que con nadie? ¿y qué hiciste? ¿mirabas como el resto jugaba? –la angustia se nota en mi tono.
-Me quedé leyendo en el grado –y apresura el último bocado para levantarse de la mesa.

Ayer fui a hablar con la psicopedagoga del colegio. Me explicó que ese es un grado difícil. Que hay un grupo que se conoce desde jardín de infantes y son muy cerradas.

-La conducta de ese grupo no es agresiva, no llega a ser un caso de bullying –me dijo-  pero te reconozco que son selectivas. Hay una líder, y a quién no la complace, le hacen el vacío.
-¿Pero ustedes permiten eso? –pregunté indignada.
-Lo estamos trabajando.
-¿Y qué pasa con mi hija mientras tanto? –dije en un tono demasiado alto.
-También vamos a trabajar con Verónica para mejorar su autoconcepto.

Cuando volví a casa llamé a mi hermana. Ella tiene experiencia porque a una de mis sobrinas le pasó algo parecido. Además conoce bien a Verónica.

-Al demonio con el autoconcepto, esas psicopedagogas recién recibidas no saben nada, lo que necesita Vero es status –me dijo alterada- hay que hacer algo para que ese grupo se sienta atraído hacia ella.
-¿Le compro una Ferrari? –intenté aflojarme con un chiste.
-A ver… regalos… no mejor eso no, después se vuelve una exigencia constante. Dejame pensar un segundo. ¡Ya sé! Una fiesta de cumpleaños ¿no cumple ahora Vero?
-A fin de mes, el 28.
-¡Listo! le hacemos la fiesta este fin de semana.

Estamos con Verónica a punto de escribir las treinta y tres tarjetas de invitación. Las compré hace un rato en “The Party Shop”. Tienen dibujado unos lentes de sol y labios fucsia fuera de proporción. Salían el triple que las tarjetitas que venden en lo del chino.

A mí me hubiese gustado escribir en la tarjeta “te invito a mi fiesta de cumpleaños para que me integres a tu grupo” o mejor aún “te invito a mi fiesta para comprar tu amistad”, pero no le digo eso a Verónica. A ella le digo que escriba “te invito a mi fiestita de cumpleaños” y abajo “te espero” bien grande y entre signos de admiración.

-Estoy cansada, me duele la mano. –me dice Verónica al terminar la segunda tarjeta.
-Dale, no falta tanto. Hacemos la mitad cada una.
-¿Por qué tengo que hacer un cumpleaños? –protesta ella.
-Porque a la tía se le ocurrió una idea buenísima para la fiesta, ya vas a ver.
-¿Qué? decime.
-Es una sorpresa, te va a encantar.
-Decime, decime, quiero saber.
-Algo muy muy lindo para que todas tus amiguitas estén contentas.

Hace rato que Verónica se fue a jugar con el perro. Empezó llamándolo por lo bajo. “Copito, copito, vení, Copito ¿dónde estás?”. Después directamente se levantó de la mesa y fue a buscarlo.

-Vero, vení que no terminamos –la llamé disimulando mi frustración.
-Ya voy, mamá.

Por supuesto las tarjetas las termino yo sola. Se las doy a Verónica para que las guarde en la mochila y las reparta al día siguiente.

Ella no participa en la preparación de su fiesta. No me ayuda a inflar los globos ni a decorar la torta. Me posterga con un “ya voy mamá” y nunca viene. Ni siguiera viene cuando bato la crema, eso que a ella le encanta comerse las sobras de la espátula.

Solo se entusiasmó un poco cuando fuimos a comprar la ropa. Ahí sí la vi animada. No me negué a comprarle el vestido verde con lunares solo por eso, para no arruinar el momento, aunque a mí no me gustaba.

-Yo prefiero el vestido azul, te queda más lindo –hice un último intento por convencerla.
-Ese color es de vieja y además Mariana dijo que se usan los lunares – Verónica insistía con el vestido verde.
-¿Quién es Mariana? –pregunté aprovechando la oportunidad.
-La reina del grado –contestó ella.
-¿La reina del grado? ¿qué es ser la reina del grado? –no hacía falta que me lo explicase, pero quería que mi hija me contase un poco más.
-¡La reina del grado, mami! –dijo con impaciencia-.  La que dice lo que hay que hacer y todas le hacen caso.

Así que aquí está con su vestido verde, esperando a las invitadas. Todo está listo, la casa está impecable. La verdad que mi hermana se pasó. Quedó genial “La fiesta Barbie”, como la llama ella. Yo la llamo la fiesta en la que gasté mi aguinaldo para la autoestima de mi hija. Ni sé cómo me convenció para comprar todo esto.

-Vamos a necesitar manteles y servilletas rosas. La vajilla descartable negra –me indicó en “The Party Shop”.
-Perfecto. –contesté dispuesta a irme.
-Y treinta… ¿cuántas me dijiste que son las nenas?
-Treinta y cuatro.
-Y treinta y cinco espejos para decorar, llevemos uno de más por si alguno se rompe.
-¿Espejos para decorar?
-Si, esa va a ser la actividad especial. Aparte falta mandar a imprimir los carteles, todo tiene que decir “Verónica” en letra cursiva.
-¿No te parece demasiado?
-Yo me encargo, no te hagás problema.
-Pero no puedo gastar tanto.
-¿Y entonces cómo querés que ayudemos a Vero?

La espera parece eterna. Mis sobrinas y Verónica están en el balcón mirando a ver si alguien llega. Mi hermana y yo charlamos, pero ninguna de las dos puede disimular los nervios. Al final dejo de fingir que me interesa lo que me está contando y encaro el tema.

-¿Y si no viene nadie? –pregunto.
-¿Cómo no van a venir? Ninguna nena de esa edad quiere perderse una fiesta como esta.
-Pero esta Mariana es difícil. A la madre tampoco me la banco.
-Tranquilizate, va a salir todo bien, todavía es temprano.

Pero nadie llega. Las chicas hace rato que se fueron del balcón. Las dejamos comer a pesar de que arruinaban la decoración de la mesa. A las dos horas mi hermana y yo nos damos por vencidas. Nos hacemos un café y vamos comiendo la torta de a cucharadas, directo de la bandeja. Mi hermana ataca la parte del vestido de Barbie, yo directamente me como su cara.

A la noche Verónica no parece triste. Jugó con sus primas, decoró seis espejos, tomó toda la gaseosa que quiso y se quedó con las bolsas de los regalos que eran para sus compañeras.

Yo no puedo más de la tristeza. Le leo un cuento y otro más hasta que se duerme. No soporto que mi hija sufra. Le arrancaría las mechas a esa Mariana.

Comienzo a ordenar la casa. Saco las guirnaldas, descuelgo los globos. Me planteo cambiar a Verónica de colegio. Le escribo una nota larga a la maestra. Le cuento lo sucedido, me descargo y la culpo sutilmente. Abro la mochila de mi hija para guardar la nota.

Encuentro treinta y tres tarjetas de invitación nunca entregadas.

12 comentarios leave one →
  1. Leila permalink
    junio 25, 2015 2:33 pm

    Ayyyyy judiii…. no me hagas esto!! Todas tus historias son autobiograficas… en general. Quien es veronica? Aunque supongo que no me lo vas a decir.
    Ahora voy a tener que bajarme un listado de peliculas de disney con final feliz sino quiero llorar todo el dia… :b
    Es la historia mas triste! Pero eso porque me identifico con la mama… me conviene… porque si me identifico con veronica… bueno, ya no hay excusas, hay que salir del lugar de victima.

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  2. junio 25, 2015 4:42 pm

    Leila ,no todas mis historias son autobiográficas, fijate que las que están etiquetadas como “cuento” son ficción…
    ¿En serio creés que conviene identificarse con la madre? interesante…

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    • Leila permalink
      junio 25, 2015 6:27 pm

      Que conviene es irónico.
      Veronica es una victima, pero porque elige serlo.
      Lo que quise decir es que despues de leer tu historia, el que sea que se identifique con ella, va a preferir dejar de hacerlo. O sea, correrse de lugar

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  3. ithiel permalink
    junio 25, 2015 5:17 pm

    Uyyyy B”H lo que puede aprender uno todos los días.
    Si a ésta edad “Marianita” ya puede hacer lo que desea con su grupo y sus maestros quienes como AUTORIDADES de la escuela se lo permiten…….
    Oye Judi ¿porqué ésta vez no fuiste generosa y le obsequiaste a la Srita.Profesional en Psicopedagogía un diccionario actualizado para que por lo menos corroborara si el caso caía en bullying o no? Je, je ,je je ,je.
    Leila, puedes agregar a tu lista una película que se llama “Pintando el cielo” (Painting the sky) con Jane Seymour que aborda el tema y lo mejor es que tiene un final feliz!

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  4. karina permalink
    junio 25, 2015 5:49 pm

    Perfecto por Veronica, lastima que dejo gastar tanto a su mama….desconsiderado de su parte.Las mentes mas brilantes del planeta son Veronicas.

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  5. Leila permalink
    junio 25, 2015 6:32 pm

    Veo que entienden la actitud de Veronica como heroica. Un modo de luchar contra la “reina”, Yo lo entiendo justo al reves, como que nunca se animo a entregar sus invitaciones, no quiso exponerse al rechazo. Pero esconderse no suele ser la mejor opcion,
    Me pregunto cual fue la intencion de Judy.

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  6. Amalia permalink
    junio 25, 2015 9:08 pm

    ¡Qué inteligencia la de tu hija!. De tal palo…

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  7. Matías permalink
    junio 26, 2015 4:17 am

    Me gusto el relato y sobre todo el final. Al final Verónica hizo lo que realmente quería y puso en evidencia toda la farsa que monto su madre y la hermana!! Saludos.

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  8. Ester permalink
    junio 30, 2015 1:54 am

    Este final me dejo un nudo en la garganta……….pobre Veronica……….pero le podia haber comentado a su mama que no repartio las invitaciones……
    Es un suspenso terrible y me dejo dolor de estomago, si me ubico en lugar de Veronica, de la mama, o de la tia. Me dio mucha lastima la escena de todas esperando.
    Muy buena la descripcion de fugarse comiendo la torta directo de la bandeja……….tipico de
    un estado de ansiedad y depre…….
    Ojala no haya nunca casos asi ! Que llegue Mashiaj ya !

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  9. LEAH BENDAHAN permalink
    junio 30, 2015 3:09 pm

    PUES YO CREO QUE DE POBRE NADA, MAS BIEN SABE PERFECTAMENTE LO QUE QUIERE ,QUE ES UNA ESTUPENDA FIESTA CON SUS PRIMOS A LOS QUE APRECIA Y CON LOS QUE SE DIVIERTE,ESTE TEMA DE LOS NIÑOS QUE NO SON LAS ESTRELLAS DE SU CLASE ,ES MUY COMPLICADO ,YO LO SUFRI CON MIS HIJAS ,POR SER LAS UNICAS RELIGIOSAS EN SU CLASE Y POR TENER EN GENERAL OTRA VISION DE LA VIDA Y FUE MUY DURO,PENSE QUE DARLES LAS ARMAS PARA DEFENDERSE ERA LA SOLUCION Y A DIA DE HOY NO SE SI ACERTE,AFORTUNADAMENTE LOS NIÑOS SON MUY LISTOS.COMO SIEMPRE JUDI,UN ACIERTO.LEAH

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  10. julio 7, 2015 3:33 pm

    me hele.. menos mal que aclaraste “cuento” porque estaba por abrir una botella de vino y un chocolae 200grs. minimo…

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