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La noche boca arriba

febrero 16, 2015
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El techo. Más que nada miro el techo. Lo miré desde el piso la noche en que me partió un rayo la espalda, lo miré en la ambulancia y también durante las veintidós horas que me dejaron en una camilla en el pasillo del hospital. Desde entonces lo sigo mirando desde mi cama.

El techo no habla. Es silencioso. Los días en los que me recetaron morfina quizá dibujó unos rostros en sus grietas, pero no mucho más. Nada de confundir la vigilia y el sueño, como en el cuento La noche boca arriba. El dolor ni siquiera me regaló material para un relato.

Y para colmo cada mañana le agradezco a Hashem por haberle dado al gallo el poder de diferenciar entre el día y la noche- asher natan lasejvi vina lehavjin bein iom ubein laila-. Nunca pensé sentir envida de un gallo. Si los sabios lo dicen, yo Le agradezco por esa proeza, pero la verdad es que hubiese preferido esa capacidad para mí. Porque la brajá dice día y noche pero se refiere al bien y al mal.

No me resigno a mi incapacidad de diferenciarlos. Podría ser que lo que duele es malo y lo que no duele es bueno. También podría ser a la inversa. Lo que pasa, no lo entiendo. Bueno o malo, bueno o malo me pregunto todo el tiempo. No. Todo el tiempo no. Últimamente solo sospecho el bien, porque no lo veo. Entre el bien y yo, el techo. Ahí es donde rebotan mis rezos.

Ese techo no lo traspaso. Y hace rato que dejé de hablar de mí y de mi dolorcito de morondanga. Ese techo es la enfermedad terminal de mi vecino, la muerte de una niña en la ruta, los veintiún decapitados frente al mar.

Están quienes vienen y dicen gam zu le tová, esto también es para bien, que dentro de la mayor oscuridad es desde donde se genera la luz. Yo les sonrío y les creo. Pero no lo veo.

Ya quisiera yo ver más allá del techo. Y no es que quiera ver a mi vecina de arriba, insomne deambulando a las tres de la mañana. Me refiero a poder ver a través de su sufrimiento. Vivir con la seguridad, al igual que el gallo, que esta larga noche en algún momento termina. Y que tanto dolor tiene sentido.

14 comentarios leave one →
  1. sonita permalink
    febrero 16, 2015 3:09 pm

    MUUUUUY fuerte

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  2. ithiel permalink
    febrero 16, 2015 5:11 pm

    Te extrañé mucho querida Judi…..como se extraña algo muy preciado.
    Son tiempos difíciles, son tiempos complicados.
    B”H por tu vida y la de todos los que el día de hoy la preservan.
    Toda rabá por contribuir a darle más sentido a la mía.
    Rafúa shelemá querida amiga!

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  3. rosana permalink
    febrero 16, 2015 5:17 pm

    Como dijo alguien en el techo no hay nada;hay solamente un techo uououo

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  4. judith permalink
    febrero 16, 2015 7:42 pm

    Maravilloso.
    Quiera Hashem darnos ese discernimiento del gallo y podamos ver que todo lo que nos da Hashem es bueno y es para bien. Por eso se acostumbra entre los jasidim a desear “ha tov ha nire ve ha nigle”. Que Hashem nos de esa clase de bendición claramente revelada

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  5. Caty Scharf permalink
    febrero 16, 2015 8:40 pm

    En el comentario de Judith esta todo dicho
    Caty

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  6. Andre permalink
    febrero 18, 2015 2:53 am

    Hola Judi, de verdad te extrañaba, esperaba leer algún post sobre tu mamá en enero, alguna anécdota loca, y lo que menos me esperaba era saberte nuevamente en cama. Parece ayer cuando contaste tu aventura en el hospital durante tisha be av.
    Ya que estamos te cuento algo mío (como si esto no fuera un comment en un blog público): yo también estuve internada, me operaron de urgencia en shabat por algo bastante complicado, etc etc etc casi no la cuento etc etc etc, ahora estoy organizando la seudat odaia. Te lo cuento porque justamente mientras estaba acostada, sin poder hablar ( eso fue terrible!!!!!), entumecida y dolorida, me acordé de el post ese que te digo, cuando decías que una tiene tiempo para pensar, y hacer conjeturas. Ahí se me ocurrió que ulai esto sí era un nisaion, el cual debía agradecer. Más aún con médicos alrededor mío que me decían que me podría haber fkcorjrovhhjc. Y por más que seguuuuuro que no entiendo por qué ni para qué pasó, por lo menos 1) pude jugar a la neviá un rato e imaginar las mida keneged mida que se me iban ocurriendo para hacer teshuba (con qué rima ectópico??) 2)estoy viva para pensarlo y contarlo, y eso ya es bastante.

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  7. Elizabeth permalink
    febrero 18, 2015 12:58 pm

    Judi,
    refua shleima, a pesar que suena tonto gam zu le tova y lo digo con fundamento de causa, tengo bastante sobre mis hombros como para decirlo. Te mando energía positiva para que cuando veas el techo veas un paisaje paradisiaco y sueñes con lo que esta mas alla de la vista.
    Y para alegrarte un poco te cuento que ese hijo que me hizo emocionar cuando lo vi por primera vez con sombrero se puso de novio Mazl Tov!!!!!

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    • febrero 18, 2015 6:07 pm

      Mazal tov!! ver a un hijo en la jupá es otro shlav, una locura debe ser. Mazal tov otra vez

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  8. Miriam permalink
    febrero 19, 2015 4:01 am

    Refuah shleima querida Judi!

    El dolor es una prueba enorme. No podemos distinguir entre el día y la noche, ni diferenciar entre el bien del mal. Eso es para gallos y ángeles.
    Ds quiera que te mejores y alivies totalmente.
    Un beso.

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