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Saboteadores anónimos

junio 19, 2014

Quien haya intentado llevar a cabo algún proyecto, ya sea ínfimo, tal como organizar una fiesta de cumpleaños, o grandioso, como crear una fundación de ayuda para niños con cáncer, sabe que apenas comience su emprendimiento se va a enfrentar a un ejército de papanatas que le van a complicar las cosas.

Estos seres se lanzan contra nuestros emprendimientos como un toro contra la capa del matador. Por eso ofrezco aquí un pequeño catálogo de saboteadores perfectos, para que cuando los veamos venir, evitemos sus embestidas como si fuésemos Manolete.

Y olé.

 

El crítico

De entrada te hace saber que el proyecto no tiene futuro porque a nadie le interesa el medio ambiente. Cuando ya lograste que la municipalidad instale contendedores para botellas de plástico, te dice que no vale de nada ocuparse del plástico si no se resuelven los desechos electrónicos. El día en que ofreces una charla para educar e informar a los interesados, se sienta en primera fila e interrumpe cada dos minutos para decir que si ya pagamos los impuestos, de todo eso se debería ocupar el gobierno o que le estamos haciendo el negocio a las empresas multinacionales que se ocupan de la recuperación de los residuos. Cuando en cada cuadra, por incentivo de los vecinos, se designa una zona para el reciclaje orgánico, presenta una denuncia en la secretaría de planeamiento. Cuando se publican las cifras de la reducción de emisión de gases y ahorro de energía del último año, asegura que conoce a alguien que trabaja manipulando datos. El día que te entregan el premio Nacional al interés comunitario, te da una palmada en el hombro mientras exclama casi a los gritos “estos premios están arreglados”.

 

La descomprometida

La función para recaudación de fondos del jardín de su hija no le importa demasiado, pero ella no puede soportar quedar afuera de nada, así que apenas termina la reunión de padres, se acerca a la directora teatral y se ofrece como protagonista de la obra. La directora se pone feliz de que una mujer tan linda y popular vaya a participar en el proyecto, pero su entusiasmo empieza a decaer cuando al tercer ensayo ella todavía no se aprendió la letra. Cuando se le pregunta por qué no fue a la prueba de vestuario contesta riendo que si piensan que están haciendo una obra del San Martín. No llega a los ensayos a tiempo, o directamente no aparece, pero cuando se le ofrece que dejar el papel en manos de la madre de Muriel, que alguna vez tuvo un personaje secundario en una novela de la tarde, hace un escándalo digno de Joan Crawford. Cuando se olvida de llevar su traje, culpa a la vestuarista, por no recordárselo. Cuando el iluminador le pide que se quede unos minutos más para la prueba de luces, le dice que no tiene tiempo. En el ensayo general avisa que van a tener que cambiar el día de la representación, aunque ya estén todas las entradas vendidas, porque se olvidó que justo tiene curso de Reiki

 

El burócrata

Es contador en una empresa de importación de neumáticos, pero como también tiene una parte soñadora, te llama apenas se entera que estás buscando un socio para poner un Bed & Breakfast en Brasil. Te cita en un bar del microcentro a la hora del almuerzo y cuando llega te da la mano formalmente y pone tres carpetas sobre la mesa. Lo primero que te dice es que estuvo analizando el mercado, y que no está convencido de que sea una buena inversión. Te muestra estadísticas y gráficos de barras que parecen comprobar su teoría y cuando le mostrás la foto de la pequeña hostería que unos amigos te ofrecieron a precio inmejorable en Fernando de Noronha, se la queda mirando despectivamente mientras comenta que el nivel de turismo de esa zona decrecerá en los próximos cuarenta años. A partir de ese día comienza a mandarte mails con los títulos “estandarización centralizada de los procedimientos” o “clasificación de los componentes empresariales” y se comunica con su abogado para que inmediatamente redacte un boceto de contrato de sociedad. Cuando intentás abrirte de su compañía, te hace saber que él ya se comunicó con el dueño, que le envió los formularios correspondientes y que si no se aclara la firma dudosa de una escritura antigua, aunque ese tema haya prescripto hace diez años, de ninguna manera se llevará a cabo la operación.

 

La entrometida

A la entrometida le sobran ideas y ganas, pero le falta foco. En lugar de encausar la energía para que un proyecto prospere, ella logra que una idea se disperse y se vaya desgastando hasta perder toda la fuerza. No pide permiso para involucrarse en los emprendimientos ajenos. Apenas se entera que el martes se va a dar un shiur de kashrut en tu casa, te llama para proponerte que lo hagan en la casa de Shoshana, que tiene más espacio. Llama a la rabanit Kuguelsky y le avisa que el shiur no puede durar más de media porque ella tiene intención de sumar al rab Anito para que explique el revisado de verduras y a un experto del ministerio de salud para que nos actualice sobre el lavado del pollo. De puro entusiasta cuenta sus ideas apenas se le ocurren y se olvida de retractarse cuando cambia de parecer. Por eso hay quienes creen que el shiur va a se pago, que cambió de día,  que se van a recaudar alimentos para las familias pobres, que se pospuso o se suspendió.  El día anterior llama otra vez a la rabanit para avisarle que como va a ser la única disertante, la clase  tiene que durar por lo menos una hora y le propone cambiar el tema, porque kashrut está pasado de moda. Al final, el martes, quedás sola con la rabanit, rezando para que llegue alguna de las veinte que te habian confirmado antes de la intervención de la entrometida, que, por lo cierto, te avisa por mensaje de texto que le va a ser imposible llegar porque está organizando el kenes de shmirat halashon.

 

8 comentarios leave one →
  1. Vero permalink
    junio 19, 2014 1:08 pm

    Genial, como siempre!!! y encima al dedillo!
    Estuviste por estos lados ultimamente???
    Besooos y segui inspirandonos y tratando de que cambiemos el mundo, empezando por nosotras mismas!!!

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  2. carina mile permalink
    junio 19, 2014 6:49 pm

    muy bueno yo estoy con un proyecto nuevo y con muchas ganas

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  3. ithiel permalink
    junio 23, 2014 3:57 pm

    Querida Judi B”H que tu no tienes que “rendir cuentas” a nadie por éste obra llamada Extrañas en el paraíso.

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    • junio 25, 2014 6:28 am

      Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja, Ithiel, me hiciste reír… ¿que no tengo que dar explicaciones por Extrañas? ja jaja jajaj ja jaja ja ja jaja jja jaja ja… si supieras 😀

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  4. Andrea permalink
    junio 25, 2014 2:45 am

    A esos pequenios saboteadores… muchos de nosotros no los tenemos en forma de vecinos, amigos o jefes… Sino que viven dentro nuestro callando con sus vocecillas cualquier intento de hacer algo creativo, nuevo o emprendedor… distintas mascaras del ietzer ha ra!!!
    Una y mil veces me ha pasado de empezar, y durante el camino ir encontrandome con ellos… son los peores!!! Porque encima de saboteadores, me conocen bien!!

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