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La aventura de pe. C@jones

marzo 25, 2014
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Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera.
(me da vergüenza, pero tengo que citar la fuente) Piero.

Hace muchos años hice un curso en donde supuestamente se nos enseñaba a organizar la casa. Lo que hacíamos en realidad era quejarnos de que nuestros hijos piensen que las camperas se guardan en el piso y de que nuestros maridos nunca encuentren las llaves ni el teléfono antes de salir. También una de las cursantes llevaba un cajón por turno y entre el resto del grupo lo limpiábamos mientras debatíamos qué convenía tirar y qué merecía ser guardado.

La mayoría de las participantes, llegado su turno, llevaron un cajoncito cobarde –el de los cubiertos o el de los útiles escolares-. Por supuesto cuando llegó el mío yo llevé la zona más bochornosa de mi casa: el botiquín del baño.

Tengo que reconocer que no fue cómodo que esas mujeres (la mayoría conocidas) metiesen mano entre mis alicates oxidados, remedios vencidos y dentífricos estrangulados. Igual, la incomodidad es mi fuerte y siempre estoy dispuesta a pasar momentos vergonzosos en nombre de una causa altruísta.

Se preguntarán cuál fue la causa que me impulsó a mostrar desde un rouge de Clinique aplastado hasta una caja de curitas vacía: Es que para mí, mostrar lo que la mayoría prefiere ocultar tiene el sentido de frenar la presión absurda de mostrarnos perfectos.

Sé que lo que digo va en contra de las enseñanzas de shalom bait, que nos incitan a maquillarnos de la mañana a la noche para que nuestro marido nunca descubra nuestra cara porosa o manchada. Algunos podrán agregar que es desmoralizante ser testigo de las flaquezas del resto, que tira para abajo.

Yo pienso todo lo contario.

Creo que somos esclavos de las apariencias y que descubrir las verdades del prójimo es inspirador. Normalizador. Las cosas que se ocultan, aparte de hacer perder tiempo y energía intentando mantenerlas en lo oscuro, traen sufrimiento. A uno y al resto.

Quien está empeñado en mostrarse perfecto le está haciendo daño al mundo. Todos estamos un poco desconcertados, tratando de interpretar la vida, y presenciar un show de felicidad es engañoso. Aunque en la teoría sepamos que hay gente que de la boca para afuera maravilla y de la boca para adentro pesadilla, en la práctica nos dejamos confundir.

Abrir, mostrar, reconocer. Es lo único que nos queda para luchar contra la opresión de las apariencias. Ocultar nuestros problemas es barrer bajo la alfombra. Hay que sacarlo todo afuera, aunque parezca un retroceso. Así como cuando limpiamos, por un momento la casa se ensucia más y para hacer orden primero tenemos que desordenar, para trabajar sobre nosotros mismos hay que reconocer nuestras debilidades.

Hay que ser valiente para sumergirse en las profundidades de nuestros cajones. Hay que atreverse más y revelar lo que guardamos dentro.

9 comentarios leave one →
  1. andre permalink
    marzo 26, 2014 1:08 pm

    creo que si no fuera por este blog habria poco y nada de espiritualidad en mi vida,!! gracias!!

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  2. marzo 26, 2014 1:20 pm

    Kol hakavod Judi!!!

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  3. LEAH BENDAHAN permalink
    marzo 26, 2014 7:24 pm

    ESTOY CONTIGO 100% SE PUEDE DECIR MAS ALTO PERO NO MAS CLARO,BRAVO

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  4. Indy Failembogen permalink
    marzo 27, 2014 12:29 am

    Me estás convenciendo de tu originalidad, y de tu valentía. La cuestión de lo que piensan de nosotros, no es nuestra. Ser independiente de la opinión ajena, es afirmarse en nuestra personalidad, salvo……que la cuestión rodee otros valores cuestionados. Ahí…..recapacitar. Adelante Indy

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  5. ithiel permalink
    marzo 27, 2014 1:02 am

    Por eso te quiero mucho Judi!!!!. Me encanta tu franqueza y lo he dicho antes.
    Y pues…… yo sigo B”H con ustedes en esta aventura de pe limpiando y limpiando todo el jametz que encuentre en “mis cajones” ( espero que me de tiempo….o el tiempo me alcanzará a mí ). Je, je, je.

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  6. Miriam Bruckman permalink
    marzo 30, 2014 3:01 pm

    Hola Judi!

    El lugar mágico donde todo desaparece es arriba de la heladera.
    Como logró el equilibrio en mi casa cuando yo soy el demonio de Tazmania tirándolo todo y mi marido sufre del síndrome de Diógenes? (Esos que no se pueden deshacer de nada por si..)
    Aprovecho la llegada de Pesaj para hacerlo entrar en razón sin mucho éxito. Eso me convierte en una delincuente de bolsas de basura que dejo a un par de cuadras de mi casa para que el no las vuelva a entrar…
    Help.

    Me despido tirando boletas del año 94.
    Besos!

    Miriam

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    • marzo 30, 2014 6:06 pm

      Miriam, ja ja sos la primer contrabandista de bolsas de basura de conozco. Igual no pierdas las esperanzas. Mi marido este año me sorprendió al limpiar el placard de su oficina. Te confieso que hasta en un momento fui yo la que se asustó y le dijo “¿esto lo vas a tirar?”.

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