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Tirarse a la pileta

enero 20, 2014
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Nuestro último viaje a Israel fue hace unos dos años. Estuvimos un par de semanas una de las cuales pasamos en un departamento en la ciudad vieja de Jerusalem, en la “Rova”. Era un lugar bastante pequeño pero así y todo tenía tres dormitorios, una cocina y un salón. Estaba todo en desniveles, y los techos guardaban la arquitectura típica de la zona. Las piedras de las paredes que tocaba con mis manos eran las mismas piedras con las cuales estaba hecha la ciudad vieja.

Saliendo por la puerta bajábamos unas escaleritas, luego una rampa y ya estábamos en la explanada del Kotel Hamaarabi, a metros de la residencia permanente de la Presencia Divina. Nos sentíamos increíblemente felices y completos en ese lugar.

Cada noche, cuando cerraba los ojos, tenía la clara sensación de estar en el pueblo de Hashem. Yó, sí, yo misma, anfitriona de Hashem junto con mi familia. Recuerdo que tuve sueños muy extraños y vívidos, mi mente funcionaba como una fábrica exquisita de escenarios hechos con materiales, texturas y colores que jamás había empleado en sueños pasados. Me quedaba dormida con la plena certeza de que esta vida (allí) era la Verdad y que aquella vida (aquí) era todo mentira.

Me dí cuenta de que aquí, es un “como si”, que intentamos llevar una vida judía, pero estamos tan alejados de la fuente, tan rodeados de falsedad y tentaciones, que vivimos tratando de emular una vivencia judía que resulta inalcanzable. Es como la pileta que esconde un desbordante anhelo de ser el mar.

Es cíclico. Cada año nos sentamos con mi esposo y empezamos a planear nuestra ascensión a la tierra que nos prometimos. Cada año nos planteamos la posibilidad, la analizamos, hacemos averiguaciones. Y todo queda allí, en promesas.  Da miedo el cambio, el salto a lo desconocido a pesar de que para nuestra alma es “casa”.

Esta escrito que la tierra de Israel se adquiere con sufrimiento. En general se asocia este concepto con el recién llegado, con el Olé jadash, con el precio que se debe pagar por estar allí. Hoy se me ocurre que este sufrimiento tiene que ver con el hecho de querer y no poder llegar desde todos los confines del mundo. Con el galut de los galuiot, el estancamiento del conformismo. Porque vivir con la venda en los ojos nos proporciona una dulce ceguera y la posibilidad de imaginar que lo que hacemos es suficiente y hasta demasiado considerando la circunstancia.

Por supuesto que yo lo sabía. Pisando Ezeiza me convertiría en calabaza y volvería a ser parte de la misma mentira que tan fácilmente había condenado. Lo importante era saberlo.

11 comentarios leave one →
  1. enero 20, 2014 3:09 pm

    Interesante tema que muchos amigos y conocidos debaten: “me encantaría, es un sueño, pero no puedo hacer aliá”. Con mi esposa hicimos aliá hace casi dos años. No somos ningunos héroes; es un zejut. Cada uno sabe cuánto hay de conformismo y cuánto de dificultad. También hay una especie de idealización para el que sólo viene a Israel de visita: “ahora que vivo en el galut es así, pero si viviera en Israel sería asá”. Sarasa. Nevuá barata y zapatos de goma. Depende de tantas cosas: de la voluntad de Hashem, de lo que creemos que es la voluntad de Hashem, de lo que quisiéramos que sea la voluntad de Hashem; si se viene con lo puesto o con ayuda indefinida de antemano por parte de padres y/o suegros, si a tomarse un par de años para “fortalecerse” o a lucharla. Dentro de todo esto, hay quienes ven y quienes no ven la falta de búsqueda de independencia económica como un estancamiento en el crecimiento espiritual. Muchos temas para ampliar y debatir. Las felicito, me encantan los temas que plantean.

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    • enero 20, 2014 3:15 pm

      Ariel, ante todo gracias por este y el otro comentario 🙂
      Me dejas pensando en tantas cosas…mas de las que ya tenia que pensar! Por eso hacemos este blog.
      Por lo que entendi, estan en Israel?
      Saludos!!

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  2. enero 20, 2014 6:20 pm

    Así es, estamos en Israel desde mediados de 2012. Vinimos poco después de casarnos y vivimos desde hace cuatro meses en un ishuv, es decir un asentamiento. Para los que no saben, no es un campamento de refugiados de la ONU ni una meseta desolada. Es como un barrio cerrado, con supermercado, un par de escuelas, una yeshivá y cinco o seis batei kneset. Para todo lo demás hay que viajar. Por eso, vivir acá es considerablemente más barato que en Yerushalaim y las viviendas suelen ser más dignas, grandes y lindas. Otra ventaja es que, a diferencia de las ciudades, aquí se vive de manera kehilatí, hay un sentido de comunidad.

    Desde que llegamos a Israel alternamos buenas y malas. Nada demasiado terrible (BH, que no sepamos) pero cuestiones en buena parte ajenas a la golá. Uno pensaría a priori que acá se crece por lo inspirador que resulta estar rodeado de tanta Torá y que cualquier otro problema se compensa por los beneficios. Es cierto que los tzadikim que hay, lo que uno aprende cada día, el inmenso jesed que uno ve y recibe, entre otros, nos devuelven la inversión. Es lo que Hashem nos da para tener fuerzas y afrontar lo que vinimos a trabajar, que son las midot. El entrenamiento básico incluye, entre otros, soportar trámites en extremo burocráticos, bancarse el carácter y la ausencia de modales del israelí promedio (sin distinguir si es “religioso” o no), convivir con los primos, diferencias ideológicas que influyen en el trato que uno recibe en ciertos lugares, lidiar con la pésima calidad de ciertos productos, falsificaciones de kashrut, problemas de jinuj en los chicos, etc. La manera en la que afrontamos la suma de todos esos desafíos es lo que nos ayuda en definitiva a crecer, madurar y acercarnos a Hashem. Y por eso yo recomiendo, para el que pueda, que pruebe vivir en Israel, no importa por cuánto tiempo. Aquí Hashem enseña directo las 24 horas.

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    • enero 21, 2014 1:20 pm

      Muchísimas gracias Ariel por compartir tu experiencia! dificultades hay en todas partes, el tema es poder elegir donde y desde donde afrontarlas. El hecho de sentir la Supervición tan de cerca debe ser algo que no se vive en otra parte.

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  3. LEAH BENDAHAN permalink
    enero 20, 2014 7:26 pm

    MI QUERIDA CARO EN ESAS ANDAMOS MAS DE UNA,TODOS LOS AÑOS PIENSO QUE PARA EL PROXIMO SERA POSIBLE Y AUNQUE ANDAMOS MAS CERCA DE ELLO.SI TE DIGO QUE ESTO ES CUESTION DE TIRARSE A LA PISCINA ,EN REALIDAD NO HAY NADA MUY SENSATO PARA DAR EL PASO ,ESTA CLARO QUE CAMBIAS UNAS DIFICULTADES POR OTRAS ,ES INCLUSO UN POCO IRRACIONAL,PERO……YO QUIERO Y NO ME PIENSO RENDIR ASI QUE ALLI NOS VEMOS ,CON FAVOR DE HASEM.LEAH

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    • enero 21, 2014 1:21 pm

      Leah, espero que la piscina tenga agua suficiente!!! 🙂
      seguimos con nuestro trato 😉
      un abrazo!

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  4. vero permalink
    enero 20, 2014 11:10 pm

    Caro, admiro la sinceridad de tus palabras. Imagino que no es una decision facil para tomar con una familia formada. Yo vivo en Israel hace 8 anios. No soy sionista ni idealista y mismo asi pienso que es un zjut vivir aca! Feliz es poco.
    Adquirir la tierra con sufrimiento tiene que ver con cuanto la demoras en adquirir, ya que el sufrimiento es subjetivo y relativo de persona a persona, por lo tanto no solo afecta al ole jadash sino tambien puede que al iashan…
    Hace 2 anios viaje a jutz laaretz por el casamiento de un ser querido… Pais lindo, todo atractivo, casorio despampanante, abundancia material… Llegue a una conclusion ahi mismo en un banio de visitas de una casa que fui…
    “Ellos tienen todo lo que yo no tengo y yo tengo todo lo que ellos no tienen”. Me refiero a materialismo y rujaniut. A veces fuera de Israel pareceria existir mas distracciones.
    Inevitablemente, uno tiene que poner las cosas en la balanza y ser muy sincero. Quizas consultar un Rab. Ya se que no estoy descubriendo America con lo que digo pero a veces es bueno repetir conceptos simples.
    Para aquel que puede adquirir rujaniut en cualquier lugar, bienaventurada sea esa persona! Para quien precisa estar en un lugar especifico sea cual sea el lugar, sugiero que intente ir a ese lugar.
    Mi solucion fue irme de mi pais de origen. Ojo: no estoy diciendo que para todos la solucion es Eretz Israel. No se olviden que aqui tambien hay otros nisionot y tambien estamos en galut…
    Suerte con tus decisiones!

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    • enero 21, 2014 1:33 pm

      Hola Vero, gracias a vos por abrir tu corazón. America ya está descubierta asi que nos queda todo lo demás, que es mucho mas dificil.
      Me encantó que me cuentes que tuviste una revelación en el baño de visitas, a mi me pasa mucho eso, jajaja!
      Todos coinciden en sus impresiones, y a todos el balance les da positivo. Será cuestión de dejar que Hashem guíe nuestras desiciones, que tengamos etzá tova.
      Y sobretodo lo que vos decis, ser muy sincero.
      Un abrazo!

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  5. theartoftherapy permalink
    enero 21, 2014 10:07 am

    Hola Caro!!

    wow! que dilema! estoy de acuerdo con todo lo que escribio Ariel y Vero. La idealizacion es algo hermoso, pero es un cuchillo de doble filo!

    Yo hice alia hace…13 anios ya! siii!! mirando en retroactivo, no se si hice alia por las razones “correctas” (no voy a entrar en detalles en publico, mi sicologa me lo prohibio 🙂 pero si aprendi de esa experiencia muchisimas cosas. y mira que volvi a mi pais natal un monton de veces, tuve oportunidad de “volver” rotundamente y aun asi, decidi quedarme en Eretz, porque a pesar de que la razon original no fuera la mas sincera, la sinceridad se fue desarrollando con el tiempo.
    Hay que tener mucho cuidado con las expectativas detras de la decision de Alia. Yo trabaje en la ciudad vieja muchos anios, pegadita al Kotel. me da verguenza reconocer que nunca fui menos al kotel que en esa epoca. y eso que pense, cuando empece a trabajar, que ahora iba a ser una Top Espiritual!
    en conclusion, me parece que en estos casos la pregunta clave es “por que quiero hacer alia?” y no “para que”. la vida rujani uno la lleva adentro. uno puede vivir en jerusalem y estar absolutamente desapegado, y vivir en honolulu y hacer de su choza un santuario para Hashem. (con vista al mar! 🙂

    BeHatzlaja en todo!!!

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  6. enero 21, 2014 1:52 pm

    ay ay ay ayala!
    Me agregaste mas confución al tema, porque lo de la choza en honolulu me tienta mucho! 😉
    Gracias por contar tu experiencia, yo se que el tema de las expectativas es de cuidado.
    Yo viví en varios paises, no soy ingenua en cuanto a las razones por las que uno decide “irse” pero sé que se puede pisar el palito una y mil veces asi que estoy atenta. De todas maneras se que hay un lugar para nosotros como judíos, y ese lugar es Israel.
    Vos sos una Top de todas maneras!! 😉

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  7. Mit permalink
    enero 23, 2014 3:05 am

    Hola Caro!!!

    H’ nos esparció por el galut para que anhelemos volver a la tierra de Israel. Lo decimos en cada una de nuestras tefilot. El exilio es un castigo, no una opción.
    Se asemeja a un preso que durante muchos años decoró su celda y cuando lo liberan no desea abandonar ” su casa”, le da pena cuanto invirtió en ella.
    Pensar en hacer alia es la realización del deseo de H’, de encontrar a Su pueblo en Su tierra.
    Así es, levántate y anda….
    Besos,
    Miriam.

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