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Las cinco etapas del duelo en las mujeres a dieta

diciembre 26, 2013

Hay un momento en el que la mayoría de las mujeres se enfrentan a la pérdida de un cuerpo esbelto. Como en todo duelo, esas mujeres atraviesan por cinco etapas.

1. Fase de negación

El vestido de fiesta no le entra. No entiende por qué. Lo usó para el casamiento de Miriam el año pasado y le quedaba bárbaro. Frente al espejo se queda observando su aspecto.

-¿Estoy embarazada? Si, seguro, esta panza es de embarazada. No sería la primera vez que una mujer se entera en el sexto mes. Ha pasado. Recuerdo el caso de una mujer que llegó al hospital pensando que sufría de un intestino irritable y parió a las tres horas. Claro, es eso. Ahora entiendo por qué este último tiempo estuve cansada y con tanto hambre.

Esta etapa se extiende incluso aún después de un test de embarazo negativo. Esta vez la culpa podría ser del secarropas que achica la ropa. Por eso el otro día -se justifica- a la camisa azul le explotaron los botones.

2. Fase de ira

Mientras comienza a desayunar galletas de arroz con queso descremado, la mujer que atraviesa la etapa del enfado se despacha con una diatriba rabiosa que termina en el mismo instante en el que se da cuenta de que se comió toda la torta para la fiesta de cumpleaños de su hijo.

 -¿Por qué me pasa esto a mí? Si yo nunca tuve problemas de peso. Yo creía que mentían quienes decían que con la edad cada vez es más difícil mantener la silueta. Aparte, ¿qué es esta exigencia moderna de tener que estar flaca? La publicidad me quiere psicopatear. Pero a mí no me van a atrapar ¿Por qué no me tocó vivir en la época en el que las rellenitas estaban de moda? Me toca ser una mujer de Botero justo ahora, cuando hay que estar raquítica. Como esas modelos anoréxicas. Pero a mí no me engañan, están todas photoshopeadas. Todas menos Natalia. A Natalia la odio. ¿Cómo hizo para bajar tan rápido después de tener a Atahualpa?

3. Fase de negociación

Después de haber aceptado que son muy bajas las posibilidades de que la balanza de su casa, la de la farmacia y la de la vecina funcionen mal, la mujer no tiene otra opción que hacerse cargo de sus kilos de más.

-Bueno, no puede ser tan difícil bajar estos kilos. Espléndida, quiero quedar espléndida. Por un mes voy a dejar las tres P, ni pasta ni pan ni papas. Y los lunes podría hacer la dieta del pomelo, los domingos la atkins y los miércoles la de la luna. Eso me deja los martes para la dieta líquida y los jueves para la South Beach. Y voy a salir a caminar todas las mañanas y anotarme en la clase de gimnasia modeladora. Y en pilates. Yen tai chi.

4. Fase de depresión

Después de tres días a ensalada de lechuga y apio y sin haber bajado ni un gramo, la mujer a dieta entra en la etapa de la depresión.

-Esto no es vida. Así no sirvo para nada, estoy desconcentrada. Qué me toca para el almuerzo y cuántas calorías me quedan para la cena es lo único que me preocupa. Y el mal humor. Por favor, qué humor que tengo. Ayer me enojé porque mi hijo me ganó al Monopoly y le grité que había hecho trampa. Todo porque tenía tanto hambre como para comerme las fichas. Tendría que ponerme un bozal contra la rabia que me da no comer. ¿Esas son mis únicas opciones? Flaca amargada o gordita feliz. No quiero que mis sueños sean un pastel de cerezas volando entre nubes de crema. No doy más, ya fue todo. Me merezco un chocolatito.

5. Fase de aceptación

Finalmente, luego de haber probado todas las dietas mágicas, la mujer acepta que no podrá volver a tener la silueta del día de su casamiento, pero que podrá mantenerse saludable con una dieta balanceada. Que si no quiere bajar y subir de peso intermitentemente tendrá que cuidarse por el resto de su vida, pero dejar de obsesionarse con el índice de masa corporal.

-Una mujer dando un discurso en la ONU. Una mujer llevando a su hija a clase de danza. Una mujer estudiando para el examen de química orgánica, corriendo diez kilómetros por la costa, o vacunando a niños en un hospital de Sudáfrica. Son todas apariencias, no se dejen engañar. Todas nos pasamos el día pensando en comida y sufrimos por igual al vernos la panza.

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12 comentarios leave one →
  1. Vero permalink
    diciembre 26, 2013 1:42 pm

    Simplemente Genial….
    Te inspiraste en mi, estuviste espiandome estos tiempos… o a todas nos pasara lo mismo?!
    jajaja

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  2. Andre permalink
    diciembre 26, 2013 6:01 pm

    JAJAJAJJAJAJAJAAJA

    GENIAL!!!!!

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  3. shuly permalink
    diciembre 26, 2013 8:54 pm

    muy buenooooooooooooooo

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  4. coty permalink
    diciembre 27, 2013 12:31 am

    Jaja q risa… Confieso q me encuentro entre la etapa 1 y 2 pensando “como puede ser q dp de este parto me quede barrigona?!” No lo acepto. Encima en la casa dnd vivo hay monton de espejos q revelan el perfil…. Barriguita feliz si fuese de embarazo! Pero de postparto esta fatal. Mi mama y mi abuela no viven en mi ciudad pero me resuenan los oidos “no estas haciendo abdominales??!! Estas joven no te iras a quedar con esa panza. Hasta me plantee el otro dia en comprarme una faja. Pq no toy gorda bh ni con sobrepeso… Toy barrigona! Si tuviese 12 hijos, quizas estaria orgullosa d lo q revela la barriguita, pero hasta ahora, me tiene mal. Encima esas hambres atroces que da amamantar+estres+ vacaciones de los ninos..mmm…. Grave.De momento solo logro decir “tengo q hacer ejercicio, lo necesito!!!!!”…. Sera en enero q los nenes vuelvan al cole… Y venga la ozeret a quedarse con el bebe…. Y no tenga q hacer ese dia diligencias y cosas de la casa, por lo que viernes descartado, shabat nada, domingo imposible (aqui existen los domingos…no me gusta ese dia), miercoles es cuando hago mercado, lunes la ozeret llega tarde…. Martes? Jueves?… Quien sabe. Ya en enero les contare. De momento voy a cenar! Jaja. Besos a todas

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    • diciembre 27, 2013 11:02 am

      Es que no solo es el aumento de peso, es la pérdida de la silueta… con hijos o sin hijos el cuerpo con los años se va dando por vencido (mucho antes que nuestras ilusiones)

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  5. Miriam Bruckman permalink
    diciembre 31, 2013 5:00 am

    Me regalaron una lámpara mágica como la de Aladino y el genio me dijo que tenía tres deseos. Le pedí que quería comer y no engordar. Me dijo que le resultaba más fácil hacerme inmortal e inmensamente rica. Lo voy a pensar……

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    • enero 14, 2014 5:11 pm

      ja ja ja ja ja… sabés que creo que en el rating de tefilot la de “comer sin engordar” debe andar por el top 10

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  6. MARIELA BOSERNITZAN permalink
    enero 14, 2014 4:38 pm

    BUENISIMOOOO!!SIMPLEMENTE..

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