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Un milagro de jánuca

diciembre 9, 2013
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 Yo tenía miedo de vivir en Israel. Mucho miedo.

Con mi marido ya habíamos pasado un año estudiando en Jerusalem y mis recuerdos eran desalentadores. Durante ese tiempo habíamos vivido en un departamento destruido, un tercer piso sin ascensor. Nos habíamos estrangulado los dedos cargando las bolsas de las compras bajo el sol atroz del desierto. Habíamos comido falafel en el peor cuchitril de Geula y comprado una estufa a nafta que había que recargar cada pocas horas, para abrigarnos en el invierno.

Pero eso era temporal. Lo tomamos como una aventura, como una experiencia exótica. “El año que vivimos como pobres”. Ese sería nuestro tema de conversación en las cenas con amigos. Ellos vendrían con las fotos del viaje a cataratas. Nosotros contaríamos cómo hicimos una mesa ratona cubriendo una caja de cartón con un mantel de plástico.

Durante ese año fue fácil soportar los modales de los taxistas israelíes, hacer la sponya una vez por semana y aprender que en Israel no se respetan las colas ni los turnos. Fue fácil porque todo eso tenía fecha de caducidad. Pronto regresaríamos a nuestra verdadera vida y yo podría indicarle a Francisca en cuál de nuestros cuatro balcones franceses la planta de geranios estaba un poco seca.

Pero hacer Aliá era otra cosa. Es cierto que para la época que nos lo planteamos ya no vivíamos en aquella casa de techos altos y pisos de roble, pero todavía teníamos cierta comodidad de clase media aburguesada que nos permitía resguardarnos en las cosas materiales.

Lo que más miedo me daba era tener que armar la casa. También me preocupaba los partos en los hospitales israelíes y la falta de ayuda doméstica, pero esa historia la contaré en otro momento. Este cuento es acerca del miedo a no poder armar la casa. Pánico de tener que recibir una heladera que no enfría del gmaj de la otra cuadra.

Por eso le dije a mi marido que una condición para hacer aliá era “amoblar la casa”.

Por supuesto esa condición no se cumplió y cuando llegamos a este país -que hoy amo y valoro-, tuvimos que aceptar todos los muebles de segunda mano. Recibía lo que otros desechaban. Durante mucho tiempo mi casa pareció un asilo mobiliario. Los sillones de Raque, la mesa de Debi y el secarropas de Claudia.

No recuerdo quién nos pasó una cama de madera naranja y otra de fórmica verde y esas fueron las camas de mis hijos durante nuestros primeros años. Cuando llegó el momento de ubicar a nuestro tercer hijo –la cuna ya le quedaba chica- mi mamá -a´h- se ofreció a ayudarnos.

A mi mamá tampoco le sobraba nada, pero hizo el esfuerzo de regalarle a sus nietos sus camas. Recuerdo que nos llevó a la mejor mueblería y les compró lo que sería el rolex -o el cadillac- de las camas.

Esas son las camas en las que mis hijos han dormido cada noche, donde han escuchado los cuentos que su padre inventaba y han soñado sus sueños misteriosos. Tanto tiempo ha pasado que a mi hijo mayor su cama ya le queda corta.

Casi diez años después tengo una hija. Y a esa hija ya no le sirve su cuna.

Hace una semana fui a la misma mueblería que hace tanto tiempo visité con mi madre. La compra fue fácil. Buen precio, buena calidad. Mientras mi hija coloreaba unos libritos con jirafas y elefantes, yo pagué en seis cuotas una cama para mi niña.

Se preguntarán por qué los tengo aburridísimos con la historia de unos muebles si les prometí un milagro de jánuca.

Aquí está mi milagro: ese día, al regresar a mi casa y antes de poder colgar el saco en el perchero sonó el teléfono. Llamaban del banco para preguntarme por qué desde hace cuatro años no hay movimientos en una cuenta del banco.

Yo pensé que era un malentendido, porque ni siquiera tengo cuenta en ese banco, pero la persona insistía diciendo que si la cuenta estaba inactiva yo -o la otra titular- deberíamos retirar el resto del dinero y cerrarla.

Se imaginan que “la otra” titular de esa cuenta fue mi madre. En su momento yo pensé que había cerrado todos sus asuntos, pero este jánuca me llamaron para hacerme saber que parte de la cama que acababa de comprar era un regalo de mi madre.

¿No les parece una linda historia? Desde el más allá, la abuela que le hace un regalo a una nieta que lleva su nombre. Si ese no es un milagro de jánuca ¿los milagros de jánuca dónde están?

31 comentarios leave one →
  1. Judy permalink
    diciembre 9, 2013 10:38 am

    Tengo lágrimas en los ojos !
    En tus palabras hay mucho de mi historia !
    Judy de hispin

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    • diciembre 9, 2013 10:57 am

      Judy, supongo que en toda historia de Aliá hay cosas en común ¿no?
      perdón por las lágrimas… 😀

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  2. jana raij permalink
    diciembre 9, 2013 10:47 am

    te falto decir que “justo” era el dia de tu cumpleannios

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  3. Gegi permalink
    diciembre 9, 2013 11:32 am

    impresionante!!!!!!
    te quiero.

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    • diciembre 9, 2013 11:54 am

      Vos sos testigo de mi casa second hand amueblada ¡y también de la lenta Ikeización!

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  4. shuly permalink
    diciembre 9, 2013 11:45 am

    muy lindo me hiciste
    llorar

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  5. diciembre 9, 2013 12:03 pm

    Judy, yo estoy llorando ahora que acabo de leer tu nota, no podia ser de otra manera, quien conocio a Ester sabe de los milagros y regalos que hacia, mi incondicional amiga con la oreja suya para escucharme siempre, y en cualquier momento, Un abrazo Paulina Geller

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  6. coty permalink
    diciembre 9, 2013 1:59 pm

    wao… hermoso. mi mama, 120 años she tijye, tb le acaba de comprar la cama a sus nietas en su visita hace casi 2 meses. ahora me haces valorarla aun mas! tb me hiciste llorar….besos

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  7. ari permalink
    diciembre 9, 2013 3:32 pm

    No lo puedo creer…. Se me puso la piel de gallina. Sólo con dos seres especiales como vos y tu mami puede haber pasado algo así
    Feliz cumple!!!!

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    • diciembre 11, 2013 9:17 am

      Ari! Gracias por pasar el post como lo hiciste. ¡qué bueno que se te ocurrió!

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  8. diciembre 9, 2013 3:53 pm

    Hermoso!!!! Nos hiciste llorar a todas! Que siempre podamos ver y valorar Sus milagros.

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    • diciembre 11, 2013 9:18 am

      No me decido entre si fue demasiado emotivo o ustedes tienen la lágrima fácil.

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  9. Andre permalink
    diciembre 9, 2013 5:03 pm

    Hola Judi, hace falta que te diga a mi también se me mojaron los ojos?
    Traés a tu mamá de una manera tan dulce y amorosa, que hacés, que aún sin haberla conocido, yo también la extrañe.
    A veces hay gente que deja un legado tan lleno de amor que aún después de haber partido siguen irradiando luz a través de las personas a las que iluminaron: sus historias, recuerdos, frases, fotos mentales. Gracias por compartir!!

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    • diciembre 11, 2013 9:20 am

      Es muy raro lo que pasa luego de la muerte de un ser querido (entre otras cosas) uno comienza a reconstruir su historia y a valorar todo desde otro lado.

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  10. Vicky S. permalink
    diciembre 9, 2013 6:35 pm

    Gracias por esta historia…llego justo a tiempo…..y me hizo acomodar un monton de cosas.

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  11. karina permalink
    diciembre 9, 2013 11:33 pm

    Sin palabras/ solo sentimientos
    un beso enorme

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  12. ithiel permalink
    diciembre 9, 2013 11:43 pm

    Shalom querida Judi. Las extrañé mucho a todas….B”H tenemos un Elohim bondadoso y sin duda este milagro de janucá te llegó en el mejor momento para compartirlo y generar cosas buenas….. a mí me está consolando de alguna manera. Y también me hace reflexionar otro tanto. Todá rabá.

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  13. diciembre 10, 2013 6:41 am

    Gracias Judi
    Muy hermoso y conmovedor

    PD: Nosotros aún tenemos muchas cosas de segunda mano 🙂

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    • diciembre 11, 2013 9:23 am

      Ja ja, Deborah, yo también todavía tengo cosas de segunda mano, mi casa en un patchwork de gustos ajenos.

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  14. johanna permalink
    diciembre 10, 2013 2:58 pm

    que lindo y conmovedor milagro de januka y muy feliz cumple!!!
    me hiciste acordar de devolverte el gimnasio y el bebesit de tu nena que use para mi bebe 🙂

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  15. Raque permalink
    diciembre 10, 2013 8:46 pm

    Espectacular!

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  16. LEAH BENDAHAN permalink
    diciembre 12, 2013 6:24 pm

    YA SE QUE SOY POCO ORIGINAL PERO YO TAMBIEN LLORE, ES CIERTO QUE HAY EPOCAS QUE UNO TIENE LA LAGRIMILLA FACIL Y AHORA ES UNA DE ELLAS,PERO ESO NO LE QUITA MERITO A TU POST DE JANUKA ,DONDE OCURREN MILAGROS QUE NOS ILUMINAN LA VIDA DE MANERA MUY BRILLANTE ,GRACIAS JUDI

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  17. Leila permalink
    diciembre 17, 2013 12:21 pm

    Judyyyy me parecio impresionante! de verdad lo senti asi, como que tu mamá quería comprarle la cama a sus nietos y ahora de alguna manera, la compró también. Increíble milagro de januka!

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