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Día 8. Con un sonrisa hasta en el infierno.

agosto 14, 2013

En la cocina tengo un panel de corcho que me ayuda a organizar la semana la vida. Pincho allí información importante para mí, recortes de revistas, anuncios de clases y el teléfono de la carnicería. Es un rejunte desprolijo que representa el signo de mis tiempos y que me recuerda lo que planeé para el día.

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1.  Lista de conservantes, aditivos y colorantes perjudiciales para la salud (los números E vienen especificados en las etiquetas de los productos y hay que checkearlos antes de comprar). Estos agregados en algunos casos son muy peligrosos y enemigos de una alimentación saludable.

2.  Horarios de pileta ¿por qué siempre me parece que los hombres se quedan con las mejores horas?

3. Artículo de la revista mishpacha que tengo colgado allí para recordarme algo que me tengo que atrever quiero hacer.

4. Recortes de la revistita semanal con clases y eventos que me interesan.

5. Artículo que le guardé a una amiga.

6. Tarjetita que me recuerda que Hashem quiere progreso, no perfección (la perfección es una ilusión, una fantasía infantil).

20.15: La gran Sinagoga de Jerusalem está repleta. Estamos allí para escuchar a la Rabanit Eshter Jungreis, quien llega de celeste impecable, vestida como una reina.  Me asombro ante la diversidad del público, que abarca todo el abanico de observancia religiosa (cuando descubro que la clase es mixta pongo la  misma cara que pongo cuando veo un bicho en shabat). Apenas la rabanit comienza comprendo por qué tiene el poder de llegar a todos: sus palabras salen desde el corazón.

Comienza hablando acerca de las responsabilidades. De dejar de echarle la culpa a las circunstancias. Repite varias veces “tienen que hacerse responsables de cambiar su propia vida”. “No hay circunstancias atenuantes” y lo dice de una manera tan dulce que uno no se da cuenta de que lo está reprendiendo. No hay excusas. Punto. Trae las historias de de Eleazar ben Dordaia y de Reish Lakish para demostrar que la teshuvá siempre es posible, que no importa de dónde vengamos o lo que hayamos hecho.

Todo esto dicho por una persona sobreviviente del holocausto (en un momento cuenta que su padre en Bergen-Belsen le enseñó a sonreír  para fortalecer a los demás) adquiere otra dimensión. No es lo mismo que lo diga quien logró sobreponerse a que alguien se haya comido la última porción de torta de la heladera, que quien logró sonreír en un campo de concentración.

Hay que salir del dolor propio y comprometerse con el dolor ajeno, nos desafía. Que Hashem nos está esperando, nos recuerda. Y antes de terminar nos bendice: que tengan najes de ustedes mismos. No de los hijos, no de los nietos. De vos mismo.

Nos bendice con la misma boca que sonrío en el infierno.

Rabanit Esther Jungreis

Rabanit Esther Jungreis

9 comentarios leave one →
  1. agosto 14, 2013 10:35 am

    ….Hay que salir del dolor propio y comprometerse con el dolor ajeno…najes de vos mismo.
    es cierto pero aprendi algo super trascendental que ya que estoy lo voy a compartir…para poder comprometerse con el dolor del otro primero hay que tratar nuestro dolor, conocerlo, sentirlo y llegar a comprender su origen. Una vez que lo haces, recien ahi vas a poder comprometerte 100% con el dolor del otro. si no tratas tu propio dolor y se acumula, lo negas y opones, el dolor del otro va a pinchar en tu dolor no tratado, y no va a haber un compromiso verdadero con el otro.
    Para poder lograrlo hay que trabajar, como en todo aspecto en este mundo. hay que reconocer el dolor y hacer introspeccion, trabajo personal…una vez que te conoces- eso da najes de vos misma sin fin y asi tu cabeza esta limpia y tu corazon abierto para el dolor del otro

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  2. agosto 14, 2013 10:43 am

    “salir del dolor propio…significa que ya entraste y ya lo elaboraste…recien ahi podes ir al dolor de los demas
    (me faltaba la ultima oracion)

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  3. johanna permalink
    agosto 14, 2013 1:13 pm

    llegue al trabajo, b”h no hay nadie asi que puedo terminar la idea….y como se hace?… para encontrarnos con nosotras misma y tener najes sin fin?- ella misma lo dice:
    …..Hay que salir del dolor propio y comprometerse con el dolor ajeno, nos desafía. Que Hashem nos está esperando, nos recuerda. – SIIII, HASHEM NOS ESTA ESPERANDO, quiere que le hablemos desde el corazon, que le pidamos ayuda, que reconozcamos que tenemos dolor, lo queremos sacar y no sabemos como. solo El sabe de donde vienen y por que vinieron… es para despertarnos, salir de la mentira de creer que somos felices y no nos duele, nos duele y para eso vinimos a este mundo… PARA ACERCARNOS A EL Y TRABAJAR nuestro nefesh, cumplir una mision,pero siendo autenticas, verdaderas y no siendo un robot cumpliendo mitzvot y dando a todo el mundo menos a nosotras mismas!!!- eso es…” najes no de los hijos y no de los nietos- de vos misma”

    aclaro que no le hablo a nadie en especial, y recibo si no lo comparten’ya que cada una se encuentra en otra parte del camino…pero yo siento que volvi a nacer y me llene de vida y ganas ‘ ganas de por fin llegar a la “alegria y felicidad verdadera, y hasta no llegar (con la ayuda de HASHEM )- no paro!!!
    ssaieg@leumit.co.il

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  4. johanna permalink
    agosto 14, 2013 1:33 pm

    y cuando llegue- con la ayuda d-s- yo tambien voy a PODER SONREIR HASTA EN EL INFIERNO!!!

    FIN

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  5. Raque permalink
    agosto 14, 2013 1:54 pm

    gracias!!

    שנה טובה

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  6. ithiel permalink
    agosto 14, 2013 5:30 pm

    Judi, todá rabá por continuar con el diario. Me ha gustado mucho y lo he disfrutado más.
    Gracias por recordarme que Hashem quiere nuestro progreso y no la perfección, esa es una excelente frase para pegarla en el refri. Y vaya si estoy aprendiendo sobre el dolor ajeno y no el propio en estos días!

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  7. karina permalink
    agosto 15, 2013 9:06 pm

    Judi, me encanta como escribis. Leerte es un deleite!! Que Hashem te bendiga!!

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  8. carina milewich permalink
    agosto 19, 2013 10:58 am

    Judit el diario me encanta lo leo siempre y para el dolor ajeno siempre hay que tener una oreja que escuche y haci nos mejoramos nosotras

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