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Día 6. Nadar de noche.

agosto 11, 2013

Estoy en busca de un sistema para compatibilizar mis obligaciones como madre, ama de casa y mujer. Un método que me permita cumplir con mis horas de trabajo, dándome algo de espacio para la realización personal. Sé que no fácil y que  aparte de organizar el tiempo, la cuestión es también administrar la energía.

En una época, cada mañana escribía una lista con lo que quería conseguir ese día, determinando cuánto tiempo me debería llevar cada tarea. De alguna manera esa lista funcionaba, porque no me permitía distraerme. Pero por otro lado tenía el problema de ser muy realista, y en el momento de la verdad, las obligaciones le sacaban lugar a lo importante.

Y lo importante es lo que me va a llevar a cumplir una meta más lejana, menos urgente pero más significativa que preparar el almuerzo.

Hoy estoy probando un nuevo método: definir por día tres objetivos que voy a tener que realizar si o si, sin excusas, en el medio del trajín diario. Estos propósitos no tienen que relacionarse ni con mi casa, ni mis hijos, ni mi trabajo.

Medio a las apuradas decidí que mis objetivos del día serían:

1. Ver el video del rab Dorón, que quedó esperando en la bandeja de entrada con la promesa de “reforzar la emuná”.

2. Ir a nadar.

3. Escribir este post.

8.01: Tomo envión y sin postergación pongo play. La casa está dada vuelta pero mi emuná es más importante que la ropa sucia ¿o no?

.

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13.21: Me la paso mirando el reloj. Hago todo rápido para poder escribir, para poder nadar. Hago todo rápido y todo me sale mal. Empieza el desfile de excusas: que mi hija está en una etapa difícil, que justo ahora tengo que proponerme objetivos imposibles. Estoy a punto de caer en la trampa del no tengo tiempo. Me hago lío con el quiero pero no puedo y el puedo pero no quiero.

14.56: Excusas.

15.48: Más excusas y cosas horribles que no quiero contar.

18.16: Pocas probabilidades de ir a nadar. Estoy tirada en el sillón, exhausta. No puedo mover ni un dedo. Siento un cansancio prehistórico.

19.48: Dije si o si. Dije sin excusas. Me obligo. No me doy opción.

20.45: El agua está fría. Yo nado sola. Como un náufrago. En cada brazada me voy abandonando. El silencio gana. Descubro que así es nadar de noche.

23.39: Se me cierran los ojos, escribo dormida. No sé si algo de este día tuvo sentido.  Lo que no conté es lo que cuenta. Fue un dia atroz. Fue un día feroz. Pero quedó ahí. Ahogado en la pileta.

9 comentarios leave one →
  1. agosto 11, 2013 8:49 pm

    te aplaudo mi querida amiga y lo hago bajito para que no te despiertes: (susurro) lo lograste!

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  2. Amalia permalink
    agosto 11, 2013 9:17 pm

    ¡ Campeona !

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  3. Leila permalink
    agosto 11, 2013 11:53 pm

    Uy uy uy Judy!! Kol Hakavod que lo lograste! pero repitiendo lo del otro día: hay que definir si la voz de las excusas son la conciencia bajándonos a tierra (cuando los objetivos terminan quitándonos lo verdaderamente importante) o el Ietzer tratándo de hundirnos (pero no en la pileta, por favor). Behatzlajá para todos, y todas… jaja!!!

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    • agosto 12, 2013 3:41 am

      Leila, no entendí bien, perdón. ¿No estás describiendo al ietzer dos veces de distinta manera? ¿no es lo mismo lo uno y lo otro?

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      • Leila permalink
        agosto 12, 2013 11:06 pm

        No, no Judy. Lo que quise decir es que la conciencia es la voz de la realidad o más bien quizá el ietzer a tov, alertándonos de que nuestros objetivos no son acordes a nuestra realidad y que debemos enfocar en lo verdaderamente importante. A veces nos proponemos desafíos que suenan maravillosos pero que al final son contraproducentes (eso sería obra del ietzer hará) y viene el ietzer tov, o la conciencia, o lo que sea que eso es, a ubicarnos, a bajarnos a tierra, a mostrarnos el verdadero mapa para que no caigamos en el desastre bajo la ilusión de la mujer maravilla. Ahí es cuando esas excusas son reales, no fantasmas del no puedo. Es cuando no podemos en serio y tenemos que bajar un cambio. La otra opción es al revés. los objetivos propuestos son sí a lugar, son en lo que realmente debemos enfocarnos para mejorar, y el ietzer hará nos quiere hacer creer que no podemos con diversas excusas. Conclusión, en general es muy difícil discernir si la voz esa que escuchamos es una u otra… jaja… se entendió?
        Esperando más post. 😀

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  4. LEAH BENDAHAN permalink
    agosto 12, 2013 5:49 pm

    querisa judi, bravo por ti ,aside dificil es nuestra vida ,esto si que es la cruda realidad ,pero lo lograste, ahora solo queda consolidarlo para que sea parte de la rutina diaria y no un esfuerzo titanico,que luego es facilisimo que a la mas minima se caiga justo lo nuestro ,lo de la madre.leah

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  5. ithiel permalink
    agosto 12, 2013 9:31 pm

    Muy bien Judi! Tu sistema está dando resultados ya.

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  6. agosto 15, 2013 3:19 pm

    adelante judi tu esfuerzo vale la pena para todas nosotras

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