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Boomerang

diciembre 27, 2012
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El aviso pedía una diseñadora gráfica. Hacía tres meses que yo buscaba trabajo. Buscar trabajo significaba leer los clasificados del Clarín y desechar oportunidades si no eran “para mí”. Pero esos días tenía que tomármelo más en serio; no podía seguir viviendo a arroz.

El día de la entrevista pedí ropa prestada. A falta de experiencia, por lo menos podía cumplir con el requisito de tener buena presencia. Mientras esperaba, improvisé mentalmente un discurso utilizando los pocos conocimientos editoriales que tenía. Cuando me hicieron pasar a la oficina me encontré con dos personas sentadas detrás de unos monitores gigantes. El más alto, sin quitar la vista de mi escaso curriculum me preguntó:

-¿Vos sos de la cole?

– ¿Qué? –contesté intentando ganar algo de tiempo para salir del desconcierto.

– Valeria Lerner –dijo el otro -eso suena de la cole ¿sos judía?

Esa pregunta no había entrado en mis cálculos: cuántos centímetros se recomiendan para el margen de un página o qué cuerpo de tipografía se usa para un libro, si; cuál era mi creencia religiosa, no.

De la cole… de la cole… qué se yo, una vez fui a Hebraica –contesté ambiguamente ante la incertidumbre de no saber si me estaban entrevistando dos intolerantes religiosos o los integrantes del equipo de remo de Hacoaj.

Lo siguiente que escuché fue:”estás contratada” y aunque tuve miedo de que me despidiesen al día siguiente si se descubría que mi paso por la facultad de diseño había tenido más que ver con cafecitos en el bar que con proyectos terminados, el miedo se esfumó apenas me di cuenta de que mi judaísmo era importante para ellos porque en ese estudio se diseñaban la mayoría de los diarios y revistas de la comunidad.

Uno de nuestros clientes era un rabino. Los días de cierre de su revista, para mí eran un alivio. No como los días en los que los escrupulosos correctores de “Mundo Israelita” se sentaban a corregir cada palabra que iba a ser impresa en su diario, ni como cuando el editor de “Nueva Sion” se sentaba durante horas a mi lado organizando los cambios. El rabino entraba, me entregaba un papel con todas las indicaciones y me dejaba trabajar sola mientras él se iba a la oficina del fondo a charlar con los dueños del estudio.

Desde nuestros escritorios, los empleados los escuchábamos hablar mientras tomaban café. Se reían mucho, en especial mis jefes a quienes les causaba mucha gracia las costumbres religiosas. Hoy sé que aquel rabino no charlaba ni tomaba café: estaba haciendo kiruv y por eso se tomaba de buena gana esas preguntas capciosas que le daban la oportunidad de hacer su trabajo. Las charlas eran bastante parecido a lo siguiente:

Ja ja ja ja ja… tomá, comete este sandwich de jamón y queso… ja ja ja –lo provocaba uno de mis jefes.

Ja ja ja ja –agregaba el otro –si total en el día del perdón van a expiar tus pecados.

Ja ja ja, qué graciosos –se reía junto a ellos el rabino y aprovechaba la ocasión para hablar un poco de Iom Kipur.

Aburridos de nuestros trabajos, nosotros no nos perdíamos ni una palabra de aquellas charlas y nos hacíamos caras los unos a los otros cada vez que un comentario nos parecía ridículo: “Los hombres y las mujeres no se pueden tocar a menos que sean familia”; cara de espanto. “Es costumbre dejarle el pelo largo a  los niños hasta los tres años”; ojos en blanco. En especial recuerdo un día que hablaban de cashrut: el rabino les explicaba cómo había que revisar los huevos y mis jefes se despacharon con una serie de chistes de doble sentido. Cuando el rabino contó la costumbre de hervir los huevos en número impar, ya ninguno de nosotros pudo contener la risa. Tengo grabado en la memoria lo que hice en aquel momento: me mordí el labio, negué con la cabeza y dije entre carcajadas “qué hambre”. Lo mismo que digo ahora, cada vez que  pongo a hervir cinco, siete… o nueve huevos.

8 comentarios leave one →
  1. hay huevo? permalink
    diciembre 27, 2012 8:22 pm

    JAJAJAJAJAJAJJAAJ revisar los huevos!! JJAJAJAJAJAJA me llevo media hora entender el doble sentido JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJA….jui….ufff…que exabrupto!! y si, yo un anio decidi reirme de todos los q pasaban hambre en kipur, y ahora yo paso hambre 5 veces al anio!!!

    pero me quede re preocupada por algo: yo me rei dos dias seguidos del terapeuta del colegio de mi hijo x q hablababa y ponia caras muyyyy chistozas (y aca no estaba intentando hacer kiruv). que significa? me voy a convertir en una persona que habla raro y pone caras chistozas?!?!

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  2. leah bendahan permalink
    diciembre 27, 2012 11:27 pm

    EFECTIVAMENTE CUIDADITO DE LO QUE TE RIES ,COMO DICEN AQUI TE PUEDE CAER ENCIMA , GENIAL COMO SIEMPRE ME SALIO UNA SONRISA QUE TE ASEGURO QUE VALORO MUCHISIMO ,AQUI CADA DIA LAS COSA SE ESTAN PONIENDO PEOR Y TENER UN MOMENTO DE SONRISA ,ES MUY AGRADABLE. LEAH

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    • diciembre 28, 2012 6:31 am

      Leah, me alegro de poder servir de compañía y distracción en momentos difíciles. Son muy fuertes las noticias que llegan desde España. “Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada” canta Charly García.

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  3. Elizabeth permalink
    diciembre 28, 2012 4:42 pm

    Chicas, gracias como siempre por alegrarme la tension de mi trabajo. El otro dia vi un video del stress y se me pusieron los pelos de la peluca de punta. Sabian que hacen aumentar las celulas de la grasa y por eso aunque una este en ayunas engorda igual, si estas estresada?
    Me encanto lo que contaste, porque nunca me voy a olvidar a mi amiga Miri leyendome un libro sobre el kashrut, que decia que era un alimento para el alma y yo toda intelectual le decia que el kashrut lo habian inventado para evitar enfermedades como la triquinosis y para higiene. Extrañas y amigas sigamos mirando el lado del vaso lleno que Hashem nos va a dar los empujoncitos justo cuando lo necesitemos. Shabat Shalom!!!! las quiero mucho.

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    • diciembre 30, 2012 11:08 am

      Elizabeth, un momento: ¿el stress engorda? ¡con razón! y para colmo ahora tengo una razón más para estresarme… nada peor que el “quedate tranquila” para ponerse nerviosa. 😀
      beso y shavua tov!

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      • sonita permalink
        diciembre 30, 2012 8:45 pm

        uai, me hiciste acordar cuando yo era chiquita, ponele nueve diez años y en una gente o radiolandia de mi mamá leí un artículo sobre “la crisis de los cuarenta” y el problema del estrés y obvio no entendí nada.. ¿de qué se pone tan nerviosa la gente? eh? si todo es tan lindo!, … ja…. hoy te puedo escribir una enciclopedia! es tal como decís: quedate tranquila, no te pongas nerviosa… y BUM! – mejor no hablar del tema…
        me identifiqué mucho con el tema de la “cole”, yo en mi vida, baruj Hashem, no pertenecí a ningún grupo de esos que estaban de moda, así que no era de la “cole”, pero sí era de la “cole” porque bueno, qué le voy a hacer, nací donde nací… y también estaba orgullosa de ser quien era, pero a la “cole” nunca la soporté… y en especial si la pronunciabas con la nariz tapada y mirando desde arriba… no podía aceptar que el judaísmo fuera un snobismo!! y en verdad no lo es! baruj Hashem, tenía razón!

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