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Ser mujer es un lugar común

diciembre 5, 2012

“Ya vas a cambiar de idea” me advirtieron mis amigas al escucharme despotricar en contra de las fiestas de quince. Apostaban que llegado el momento me iban a ver entrando al salón con un vestido de gasa rosa y “carrozas de fuego” de fondo. En cambio, cuando cumplí quince, pedí una computadora TK85 y aprendí a programar BASIC.

Toda la juventud evité los tópicos femeninos. Me sentía muy a salvo, quizá por no tener agujeritos en las orejas desde nacimiento. Así que sólo sentí que acentuaba una tendencia al no hacerme los reflejos, al no conmoverme frente a un ramo de flores o burlándome de quien se emocionase por recibir  una caja de bombones.

Por supuesto que el mundo no se resignaba a esta irregularidad de género. Los intentos más violentos por estandarizarme los sufrí durante los preparativos de mi casamiento, pero yo no me di por vencida y frente al espejo de la modista le marqué cuáles partes del cuerpo tenían que estar cubiertas según la halajá y “el resto… que la tela caiga”, dije. El día que llegué a la jupá sin una gota de maquillaje, me declaré vencedora absoluta frente a cualquier convencionalismo femenino: a mí no iban a pasarme “esas cosas de mujeres”.

Tendría que haber empezado a sospechar al escucharme hablar de mi bebé: “no sabés, es re inteligente, en serio, hace unas cosas increíbles: ayer dijo bubu”. O cuando despedía a mi marido: “¿Tenés las llaves? ¿plata? No te olvides el teléfono”. Quizá si alguien me hubiese advertido, al soportarme contando mi parto una y otra vez, que estaba cayendo en el estereotipo de mujer, me hubiese detenido. En cambio mis amigas callaban poniendo cara de emocionadas y pensando “bienvenida al club”.

Cuando me invadió la crisis de los cuarenta, ya estaba resignada. Me dejé llevar por todos y cada uno de los lugares comunes: adquirí un batallón de cremas antiarrugas, compré ropa extremadamente jovial y cambié de tema cada vez que alguien me preguntaba la edad. Y así seguí en declive. Descubrí que en el fondo soy muy superficial ¿para qué luchar contra el estereotipo si es inevitable? Ahora no me cuestiono repetirles a mis hijos que se abriguen, que no anden descalzos… ¡y que ya me lo van a agradecer! Ni me contengo de preguntarle a mi marido “¿qué pensás?” si por casualidad lo veo un segundo tranquilo.

Por supuesto, también me quejo de todo: “estoy cansada, tengo hambre y nadie me ayuda en nada”. Comento cada día el clima: “hoy va a llover a la mañana, pero a la tarde se va a poner más lindo”. Hablo sola mientras ordeno la casa: “¿tan difícil es poner las cosas en su lugar? Claro, si no fuese por mí en esta casa nadie encuentra nada”. Y el estandarte me lo llevo al seguir llamando a mi grupo de amigas “las chicas” e imaginando que dentro de unos años nos encontraremos a las cocho de la mañana en la sala de espera de algún médico, para darnos el último reporte de salud.

17 comentarios leave one →
  1. Elizabeth permalink
    diciembre 5, 2012 5:25 pm

    Genia me hiciste llorar de risa, nuestro “Jen” que Hashem nos dio hay que hacerlo explotar al maximo para eso lo tenemos y no nos damos cuenta. Siempre senti que era asi, me puse de novia a los 15, asi que se de que se trata todo eso. Aprovechemos nuestros beneficios y que la avoda al Creador este llena de moños, corazones y florcitas de color rosa, fucsia, violeta y toda la gama. ME GUSTA SER MUJER!!!!!!!!!!!!!

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    • diciembre 6, 2012 6:58 am

      Elizabeth! ¿Te pusiste de novia a los 15? ahí hay una historia…
      ¿¡en serio pensás que la avodat Hashem es tan rococó!? ESTOY EN PROBLEMAS 😀

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  2. diciembre 6, 2012 1:36 am

    Judi!
    Que temon!
    Nadie se parece tanto a si mismo como cuando intenta ser distinto.
    Mi caso fue en “sandwich”: Nací shoshanita, me convertÍ en todo lo contrario luchando con los cliches, devine shoshanita.
    Una cosa, por favor confirmame que no usas los aritos de broche, esos que se sacan las actrices de cine de los 40` frente al espejo antes de cepillarse el cabello para ir a dormir.
    🙂

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    • diciembre 6, 2012 7:02 am

      Ja ja ja, Carito ¡no te preocupes! ¡¡¡no uso esa clase de aros!!! En realidad no uso nada de bijouterie… ni aros, ni pulseras, ni anillos, ni collares.
      Y te contesto lo que me preguntaste por mail… obvio que a mi hija NO le hice agujeritos en las orejas. #POLÉMICO

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  3. Vero permalink
    diciembre 6, 2012 6:20 am

    Gracias por tu honestidad que me hizo sentirme mas acompaniada en el mundo, mas normal y abierta a desafiar a las tipicas “brajot” de “nunca cambies!!!” que nos daban cuando eramos chicas haciendonos sentir que eramos perfectas. Arriba la avodat a midot desde el lugar de la mujer!

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    • diciembre 6, 2012 7:09 am

      Vero ¡es TAN así lo que decís! “nunca cambies” es lo peor que se le puede desear a alguien. Ahora: El balance entre “estás bien y estás mal ” es muy delicado… por un lado es importantísimo resaltar los puntos buenos de cada uno, pero por el otro hay que cambiar lo que se tiene que mejorar ¿cómo se hace? la autoestima es un sube y baja que si se desequilibra nos deja por el suelo o nos hace volar por el aire…

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      • Vero permalink
        diciembre 6, 2012 7:29 am

        La autoestima es un “sheliaj” del iezter hara (cuando oscila tiene ese efecto dopping).
        Las areas que precisamos trabajar son las areas que con el correr de los anios siempre vuelven y vuelven y no nos dejan en paz (enojo, envidia, etc).
        Cada uno sabe en el fondo donde le aprieta el zapato. A no confundirse!
        Igual, para quien esta confundido hay esperanzas… Baruj Hashem no estamos solos, les podemos preguntar a nuestros maridos, hijos, padres, tios, primos hermanos, o lejanos, amigas, companieras de trabajo o del beit avot. Con una tefila centrada, sincera y del corazon, uno puede ver las respuestas de Hakadosh Barujhu…(Que muchas veces esas respuestas vienen a traves de los parientes que mencionamos solo que no las conseguimos ver, descifrar, tragar).
        Y con que te tiren una cosa solita ya tenes laburo para rato!!!

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        • diciembre 6, 2012 10:44 am

          Vero, no sé si entendí bien tu respuesta, pero según lo que entendí, en algunas cosas pienso distinto que vos. Para mí la autoestima no es un sheliaj “en sí” del ietzer hará (por supuesto el ietzer hará se puede aprovechar de cualquier cosa). Es MUY importante tener en claro nuestro valor. Sólo una persona que reconoce sus virtudes puede usarlas (y para eso le fueron entregadas).
          Yo me cuidaría de andar preguntando por ahí… justamente la construcción de nuestra “autoimagen” está demasiado invadida por la mirada exterior (y muy pocas personas tienen la capacidad de realmente “vernos”… en general van a marcar los que a ellos les molesta de uno, pero eso no es lo que uno tiene que cambiar… más bien me fijaría en qué me molesta a mí de los demás, para hacerme una idea más clara de lo que YO tengo que mejorar :D).
          En lo que si estoy totalmente de acuerdo es que a través de una tefilá sincera podemos descubrir los “mensajes” que Hashem nos envía.
          Uy! esto quedó laaargo. Perdón si te aburrí, pero me pusiste a pensar!!

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          • Vero permalink
            diciembre 6, 2012 11:02 am

            Judi,
            Entiendo perfecto lo que decis!!! Yo cuando hablo de autoestima como sheliaj, no me refiero a que es algo malo o bueno en si, por supuesto que concuerdo que gozar de una autoestima saludable es lo mejor! Me refiero a cuando el tema de la autoestima nubla la avodat Hashem es complicado, a eso me referia con el “iezter de la autoestima”.
            En el mismo carril que digo esto, pienso que el exterior a veces si es un buen reflejo de lo que es uno, entiendase: bien utilizado y bien intencionado.
            Cuando tu hijo te dice “pero por que te enojas?” “o por que me hablas asi de fuerte?” no es para que te sientas depre ni con autoestima “baja” sino para tomarlo como lo que es: un comentario que tiene que ver con mis midot, esas midot que vine a cambiar.
            Creo que la que va a aburrir a todo el mundo soy yo.. Mejor un dia lo charlamos en vivo com cafesito de por medio! 🙂
            Shkoiaj por el blog para las 3 y tu hermana!!!

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  4. diciembre 6, 2012 11:20 am

    Vero! ja ja ja, ahora, cuando dijiste lo del café fui a fijarme en la dirección de mail y vi que eras vos 😀 ¡hola Verito!
    Te dije, no había entendido del todo, al final estamos de acuerdo. Y el exterior me parece que es un excelente indicador… ni hablar de lo vemos en nuestro hijos, que son nuestro reflejo… pero lo que no me parece saludable es andar “preguntando” (con excepciones, porque por supuesto pienso que hay gente que está capacitada para responder)
    besote y te invito el cafecito en mi casa cuando quieras

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  5. Andre Cit permalink
    diciembre 6, 2012 3:33 pm

    Chicas ¡¡¡QUÉ TEMAAAA!!!
    Por supuesto que: ni ser rosadita significa ser más femenina, ni luchar contra el make up me hace menos sensible…
    Por menos aritos que use, jamás escuché a una madre decir de su hijo: “si, es un pibe normal… que se yo… medio narigón…”
    Judi, me super identifico con lo que decís, en algún momento me relajé y dejé fluir a mi susanita interna….me animé a la camisa rosa (a la camisa, bijlal) , canto alejandro sanz, y lloro en las películas… YA FUE!!! Jajjajaa
    Besos!!

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    • diciembre 6, 2012 3:53 pm

      Andreeeee ¡¡¡¡מגיעה לך מזל טוב !!!!!!!!! ¡¡¡mazal tov!!!! Contá, contá que queremos saber TODO 😀
      Está bien relajarse, pero ¿¡Alejandro Sanz no será demasiado?? y yo que acabo de comprar el último de Aharon Razel porque confié en tu recomendación…

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      • Andre Cit permalink
        diciembre 6, 2012 5:56 pm

        GRACIAAASSS!!! (Extrañas: el 14 de kislev nació mi hijo Eliahu, y ayer bh fue el Brit milá) Me sentí identificada con tu post de cuando nació tu hija…. PARIRÁS CON DOLOR!!! Baruj Hashem!!!
        Seguí con Aharon Razel, creo que el puerperio me está afectando el discernimiento…
        Besos!

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  6. Miriam Bruckman permalink
    diciembre 10, 2012 9:01 pm

    Hola Judi!

    No te volviste superficial!!! Solo cambio un poco la profundidad de las cosas.
    Peor me paso a mi cuando fuimos con mi mama qepd a comprar un camison para el ajuar de novia. Mientras que mi mama contaba que la nena se casa nos mostraban camisones sexies, realmente incómodos. Lo mio era mas un pijama amplio, dominguero style.
    De a poco y sin darme cuenta le tome el gusto al glamour.
    Hasta las mas duras derrapamos.

    Besos,
    Miriam.

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    • diciembre 11, 2012 12:54 pm

      Miriam, me atraganté de la risa. Hasta las más duras derrapamos, ja ja, es verdad pero ¿en qué nos hemos convertido?

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      • Miriam Bruckman permalink
        diciembre 11, 2012 5:23 pm

        No se Judi, es la energía que se transforma…
        Creo que ahora nos perdonamos un poco mas, y nuestra mirada es menos rigida.
        Nos importa vernos divinas!!!!!
        Besos,
        Miriam.

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