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Agujas

julio 23, 2012
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Tengo seis años y estoy jugando con mi hermana. Tenemos unos retazos de tela porque ayer fuimos a la casa de Marcela y nos regaló restos de algodón amarillo del taller de su papá. Queremos hacer un vestido para la muñeca. Por eso mi hermana trae el costurero. No sabemos que hay que pedir permiso para usar el costurero de mamá. Es una lata de metal despintado que anda dando vueltas por la casa. Tampoco sabemos que es tan difícil abrirlo. Yo intento, pero no puedo. Mi hermana me dice “dejame a mí que soy más grande”. Forcejea y de golpe la lata se abre y los hilos salen volando como serpentinas de colores. Todo cae sobre mi cama. Agujas y alfileres sobre el acolchado verde. También caen las ballenitas de las camisas de papá, pero las ballenitas no me interesan. Sólo veo las agujas. Me largo a llorar mientras mamá nos reta. Empiezo a guardar todo en la lata: el dedal y el alfiletero con forma de corazón que le hice el año pasado en actividades prácticas. Buscamos todas las agujas. Pasamos la mano por el acolchado. Lo sacudimos. Mi hermana dice que ya está, pero a mí no me parece suficiente. Es de noche y no puedo dormir. Si alguien se clava una aguja, la punta se mete en la sangre, viaja hasta el corazón, lo pincha y lo mata.

Ahora tengo doce años y estoy en el colegio. Le digo a la señorita que me duele la cabeza. Me manda a dirección a pedir un geniol mientras escribe una nota en el cuaderno de comunicaciones: “Señores padres, el dolor de cabeza de Valeria es una señal de alarma”. Mis padres se asustan. Quizá solo necesito anteojos. Me llevan al oculista, pero leo hasta la cuarta fila del cartel colgado en la pared: ele, ese, zeta. Me llevan al traumatólogo. Me hace unas pruebas y descubre que tengo pie plano. El neurólogo ordena un electroencefalograma. Mientras mamá pide turno, papá me cuenta que una vez él se hizo uno, que solo son una especie de sopapas en la cabeza. Que no me preocupe, no es nada. En el centro médico me llaman por mi nombre. Me acuestan en una camilla y me explican que van usar una técnica nueva: pequeñas agujitas clavadas en el cuero cabelludo. Mamá pregunta por las sopapas y  le contestan algo del pelo lacio. Quiero irme, quiero gritar, pero no me animo. Me da vergüenza. Empiezan a clavarme las agujas en la cabeza. No sé si duelen o no. No puedo darme cuenta por el miedo de morir con la cabeza clavada mirando los tubos fluorescentes.

Tengo treinta y ocho años y estoy hablando con la enfermera de mi madre. A las diez termina su turno. Se va a ir y nos va a dejar solas. Me está explicando cómo inyectar la morfina. Diez miligramos, me dice. Me lo repite. Tiene que ser exacto. Un miligramo más puede matarla. Mi mamá casi no habla. No sé si entiende lo que está pasando. Quiero decirle que nos equivocamos, que no voy a poder con la internación domiciliaria. Tampoco sé si es lo que quiere ella. Que yo le inyecte la morfina. Que yo la escuche llorando de dolor. Quiero hacer lo que ella quiera. Pero no sé. Ahora no puedo preguntarle. Entonces le pregunto a Hanna si sabe en qué etapa estamos. Cuánto queda. Ella tiene que darse cuenta, porque es doctora. Necesito saber si es un mes o una semana. Mientras tanto tengo que tener mucho cuidado, el movimiento de la jeringa tiene que ser constante y suave. Repito las palabras para concentrarme. Constante y suave, pero la jeringa se me traba. La aguja tiembla.

Ahora tengo cuarenta años y estoy en la sala de partos. Son las doce de la noche y dejamos a los chicos solos. Es la tercera vez en la semana que vengo al hospital, pero hoy me quedo. Viene la enfermera a conectarme el suero. Empiezo a explicarle que le tengo miedo a las agujas, que tenga cuidado. Me va a conectar en la mano, no en el brazo. Le pido que no. Le ruego que no. No me escucha. Que ahí duele más, le digo. Que me impresiona más. Ella está cansada y quiere terminar rápido. No soy una persona, soy un número de cama. Sé que va a hacer lo que quiera. Me resigno, no tengo fuerza. No puedo hacerme respetar con el camisolín del hospital puesto. Cierro los ojos cuando me conecta el suero en la mano. Me siento mal. Podría volverme loca. Es así como sucede, me sorprendo ante el descubrimiento, es así como se cruza la línea de la cordura. La mano se empieza a hinchar. No me importa el parto. No me importa nada. Solo pienso en mi mano hinchada con una aguja clavada. A cada persona que entra le trato de explicar del costurero, del encefalograma, de la morfina. No les importa. Creen que desvarío. Pero yo no desvarío, sólo tengo miedo. El mismo miedo que a los seis, que a los doce, que a los treinta y ocho. El mismo miedo.

36 comentarios leave one →
  1. julio 23, 2012 12:30 pm

    Me es difícil poner en palabras la emoción de leerte, de leer cada palabra impecablemente elegida, de volver a sentir el placer de la construcción bien hecha.
    Ayer hablaba acerca de que lo que más se me dificulta de transitar en estos días es la sensación de dolor por la ausencia, me encuentro queriendo que pasen rápido, quiero hacer la plancha y despertarme el 10 de av al mediodía, y no. Si no lo atravesamos, sobre quién recae el consuelo? Gracias.

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  2. julio 23, 2012 12:32 pm

    Otra cosa que no te dije: mi miedo también son las agujas y las cosas filosas, a tal punto que cada vez que voy al homeópata me pregunta; y, cómo venimos con las cosas filosas? y yo le contesto que todavía sigo cocinando y no me clavé nada.

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    • julio 23, 2012 5:12 pm

      Andi: En Jerusalén es muy difícil que estos días pasen desapercibidos… se siente la energía de Av por todos lados. No sé si será por el calor, o qué, pero el aire está espeso. Igual el ietzer se las arregla para intervenir ¡justo él que todo el año quiere deprimirnos ahora viene con la cantinela de la alegría!
      “Si no lo atravesamos, sobre quien recae el consuelo” A partir de esa frase me voy a tener que replantear muchas cosas. Gracias.

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  3. Vane Da permalink
    julio 23, 2012 1:28 pm

    No se si es mas doloroso el tema de las agujas o haber vivido lo que viviste a los 38 años, al margen de ellas. Hay cosas en la vida que, aunque no son agujas per se, de manera figurada es como si lo fueran..
    Todas y todos tenemos nuestra ¨aguja¨ en la vida..

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  4. kari permalink
    julio 23, 2012 2:13 pm

    Fuerte!!! brillante amiga!!!
    yo aveces le temo a las agujas, pero las agujas las del reloj, esas que muestran descaradamente el paso del tiempo no aprovechado, o que van mas rapido de lo que querriamos, o aveces mas lento, esas que nos muestran que el tiempo que tenemos, cada minuto, puede ser un desafio, un crecieminto, o puede ser un minuto mas, esos que aveces queremos que pasen de una vez, como dice el dicho “hacer algo para matar el tiempo”……me da miedo el paso del tiempo y la vejez, lo que esta por venir..y en estas 3 semanas, rebota en mi cabeza el concepto que se le dijo a TIto despues de destruir el templo “harina molida moliste”..es que aveces el tiempo es el unico que puede darte la claridad para ver cuando algo ya estaba roto y no te diste cuenta, o cuando algo esta armado y construido en vos pero tampoco te habias dado cuenta, solo el paso del tiempo te dejo verlo….como me dijo una psicologa una vez “los procesos humanos son algo que solo podemos verlos e identificarlos despues de que sucedieron, pues mientras suceden desconocemos el rumbo”
    besos!!!
    Kari

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    • julio 23, 2012 5:21 pm

      Kari ¿Qué te puedo decir? se me llenaron los ojos de lágrimas leyendo tu comentario. Verdad tras verdad. Sólo nos queda la emuná, la confianza en que Hashem sabe lo que hace y que todo tiene un sentido.

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    • julio 24, 2012 12:51 am

      Queridas amigas, ya que me pinchan, les confieso que uno de mis mayores miedos eran las agujas. Tenía mas miedo al pinchazo del suero que al parto.
      A mi tampoco me encontraban una vena “jugosa” por lo cual tuvieron que pincharme por todos lados, incluso en la mano. Se lo que siente, perfectamente.
      Pero Hashem se encargó de que yo supere este miedo enviándome el año pasado una lluvia de agujas, por un tema médico tuve que hacerme un análisis cada semana durante casi un año.
      El resultado? no le tengo mas miedo a los pinchazos!
      Que estas semanas sean pronto de regocijo, con la llegada del Mashiaj. Las quiero.

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      • julio 24, 2012 4:04 am

        Caro: Cuando me pusieron el suero en el primer parto y entré medio en crisis la partera se enojó y me dijo: si te ponés así por esto ¿qué va a pasar cuando llegue el momento? y yo trataba de explicarle que para mi “el momento” era ese… después me comporto muy bien 😀

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  5. Ihitel permalink
    julio 23, 2012 6:11 pm

    Querida Judi, tu post es excelente. Y ya que los comentarios que derivaste dicen mucho de lo que me gustaría haber escrito……. solo me queda una parte “técnica” que espero les ayude a “superar” algo, mucho o todo de lo que sienten por las agujas materiales.
    Investiguen sobre el doctor español Angel Escudero. http://www.youtube/user/noesiologia
    http:// dr.escudero.com. Shavua tov!!

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    • julio 24, 2012 4:07 am

      Ihitel: ¡Gracias! siempre traés datos super interesantes. Después “investigo” un poco. El nombre da un poquito de “cosa” ¿no? noesiología… me suena como cientología o algo así 😀

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      • Ihitel permalink
        julio 24, 2012 5:25 pm

        Ja,ja,ja.No, no tiene nada que ver con es, sino ni lo menciono.El doctor Ángel Escudero escribió también un libro.Mis hermanas asistieron a una audioconferencia y cuando leí tu post lo recordé y busqué los links.

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  6. sonita permalink
    julio 23, 2012 6:24 pm

    miedos, miedos, cuántas cosas llevamos adentro ya años sin resolver… yo soy remiedosa, pero llegue a un punto tal que me dije: lo que más me asusta es tener miedo. no te digo que solucioné mis complejos, pero es como una guia que me ilumina cuando caigo ahí abajo…. el miedo es lo peor de todo… o como dicen los entendidos: temele a Uno y no le temas a ninguno….

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    • julio 24, 2012 4:36 am

      Si, Sonita, tenés toda la razón. Ein od milevadó. Pero, sabés, la cabeza a veces nos juega en contra. Yo no sé si espero superar mis miedos, lo que si pretendo es que no me paralicen, que no me detengan.

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      • sonita permalink
        julio 24, 2012 8:50 am

        es una lucha… todo el tiempo los pensamientos te llevan para el “otro lado” y tenés que traerlos para acá, es como un tug-of-war, no me acuerdo cómo se dice en castellano, tira para acá, tira para allá.. quién habla de superar los miedos? alevai pudiéramos por lo menos controlarlos un poco! pensar en positivo, pensar que las cosas pueden salir bien, por qué siempre tener miedo de que pase algo? no sé, empecé a devariar….. es todo un tema…

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        • julio 24, 2012 10:34 am

          Justo estaba pensando en eso y después vi tu comentario ¡Es increíble cómo todo el tiempo esperamos que pase algo malo! ¿no? Vivimos esforzándonos para que las cosas salgan bien, y sin embargo esperamos los peores desenlaces. Todo eso viene de la sitra ajra.

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  7. leah bendahan permalink
    julio 23, 2012 8:36 pm

    QUERIDA YUDI TE SUPERAS A TI MISMA CONTINUAMENTE, ME ESTREMECIO EL MIEDO ,LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA QUE NOS VAN MARCANDO Y ESTAS TRES SEMANAS QUE ESTAN EN EL AMBIENTE DE UNA MANERA TAN EVIDENTE Y QUE TAMBIEN ME ESTREMECEN, POR MI TRABAJO VEO ACONTECIMIENTOS QUE A OTROS LES PASARIAN DESAPERCIBIDOS ,PERO QUE YO SE QUE NO SON FRUTO DE LA CASUALIDAD SINO DE LAS FECHAS QUE ATRAVESAMOS, Y ME ESTREMEZCO AUN MAS, SOBRE ESTE TIEMPO DEBERIAMOS PASAR DE PUNTILLAS CUIDANDO DE QUE NADA MALO LE PASA A LOS NUESTROS ,Y PIDIENDO QUE LLEGUE MASHIAH ,HASHEM QUIERA QUE SEA PRONTO. LEAH

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    • julio 24, 2012 12:35 am

      Amen Leah!

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    • julio 24, 2012 5:00 am

      Leah. ¡Estas tres semanas son muy fuertes! Yo pensaba que estos días se sienten más que nada en Israel, pero ahora, con lo que decís, me doy cuenta de que dependen de la sensibilidad de la persona. y ¡amen! Que las tefilot de am Israel sean escuchadas

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  8. CHISPY permalink
    julio 24, 2012 12:18 am

    Me estremeció la claridad y sinceridad con la que expusiste tu sentimiento en momentos tan relevantes.. la fragilidad de nuestra vivencia, en particular la confrontación del parto y la perdida de tu mamá.. vi que tenías el corazón en la mano y chorreaba sangre.. vi que somos apenas una ilusión que se desfigura en un instante y el temor de saberlo nos hace insignificantes; ese es el miedo.. Nada esta asegurado; más bien lo contrario, todo podría derrumbarse en un segundo ( como hace 2000 años y como nos pasa cada día ); ese es el dolor de las tres semanas: sabernos tran frágiles y tan potentes al mismo tiempo.. porque aún así seguimos, y podemos Dar Vida !! Con Ayuda De D-OS.

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    • julio 24, 2012 5:09 am

      Chispy ¡hola!. dejame decirte que la claridad no la tuve en el momento en sí… más bien todo lo contrario. Hay cosas que se ven mejor desde lejos.
      Yo trato de no pensar en esa verdad que decís, que somos una ilusión frágil, porque sino me paralizo… aunque si lo miramos desde otro ángulo también es una idea muy tranquilizadora ¿no?

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  9. Judith permalink
    julio 24, 2012 11:47 am

    Chicas! Tengo la suerte de estar de nuevo de vacaciones y tener un ratito de tiempo para leer este maravilloso blog. También tengo la suerte de poder asistir a mas shiurim en estos dias y me gustaría que pudiesen sentir la alegria que el Jasidut trasmite para vivir estos dias con emuna completa. En las tres semanas, no hagamos JUMRA de tristeza… Al contrario, ” Desde que comienza el mes de Av se disminuyen todos los factores que desencadenaron el galut, CON ALEGRIA! Todo depende de donde se pone la coma… משנכנס אב ממעטים, בשמחה
    Y todo el ocultamiento del mundo, se va a ver claramente revelado… Todo lo que viene de Hashem es bueno, el miedo es un desafío para salir, al superarlo, mucho mas fortalecidas.
    Vamos!!! Sin miedo, sin tristeza, sin angustia… La alegria de la Tora y las mitzvot nunca nos abandona, ni aun en las tres semanas…. Esta bueno estudiar asuntos relacionados con Mashiaj y el Beith ha Mikdash para acelerar su llegada y alegrarnos de antemano por la reconstrucción.

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    • sonita permalink
      julio 24, 2012 11:49 am

      tenés toda la razón!! tenemos que escaparnos de la tristeza como del fuego!! muy lindas tus palabras!

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    • julio 24, 2012 1:56 pm

      Judith, me encanta la idea que traes aunque creo que no termino de entenderla. ¿cómo se disminuye la alegría desde la alegría? perdón, pero el calor de Jerusalén no me deja pensar…

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      • Judith permalink
        julio 27, 2012 5:38 pm

        Encontre un texto que explica lo que escribi el otro dia, mucho mejor…

        “Dicen nuestros Sabios: “Desde que se inicia el mes de Menajem Av se disminuye la alegría”.

        Literalmente y en términos prácticos, esto significa que a partir del primer día del mes, el duelo se acrecienta.

        A partir de este día no se bebe vino ni se come carne (excepto en Shabat).

        El jasidismo sumó a esa ley judía una óptica optimista. Además de vivir el duelo en términos prácticos, dice, hay que hacer algo para contrarrestarlo.

        El duelo se debe a la destrucción, por lo tanto, además de sentirlo hay que reconstruir…

        El duelo se debe al Galut (Diáspora), por ello, debemos incrementar los esfuerzos para salir de él, para traer la Redención del pueblo judío.

        Este enfoque se encuentra en las palabras de nuestros Sabios, y se manifiesta en la sensible percepción del jasidismo:

        “Desde que se inicia el mes de Av se disminuye…” todo lo que fue factor del Galut. ¿Cómo?… “con la alegría”.

        Con la alegría de cada Mitzvá, con la alegría de cada palabra de Torá, con la alegría de pertenecer al pueblo de Israel.”

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    • Ihitel permalink
      julio 24, 2012 5:39 pm

      Así es….¿porqué estar tristes si tenemos a Hashem y su bendita Torah?. ¿Quién puede decir que tiene mejores garantías que las nuestras?. Los momentos en que me pongo triste me sacudo y digo: si Eshet Jayil dice …..y alegre reirá el último día…porqué no reir desde ahora y siempre?

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  10. CHISPY permalink
    julio 24, 2012 10:38 pm

    Parece que la tristeza de las Tres Semanas es necesaria como elemento superador; es el modo de aprender de lo sucedido para reintegrarnos a un sistema que hemos perdido: El de la Revelación de HASHEM – como en la epoca del Beit HaMikdash – frente al ocultamiento del exilio; esa es nuestra perdida y por eso “disminuir la alegría” es Halajá leMaasé.. El estado de constante alegría nos impide sublimar y hacer la catarsis necesaria para desandar el camino que nos llevó a la oscuridad del galut.. Así como en otros momentos del año, desde Rosh Jodesh Elul por 40 días p.ej. nos ponemos serios para hacer Teshuvá y decimos ” lamentaciones ” y en los días de Sfirat HaOmer también cumplimos la Halajá de evitar cierto grado de alegría en virtud del proceso de depuración espiritual, pareciera que La Torá quiere enseñarnos que trabajando estas Midot – Emociones – tales como sentimiento de perdida, falta de alegría y consternación podemos encontrar el punto que nos devuelva al camino de lo que sí somos: La esencia del Iehudí no se revela en el galut; nosotros no somos estos que somos en la vida del exilio. Tal vez por ello la sabiduría de nuestros Jajamim estableció este período especial de reflexión desde la introspección y no desde la algarabía.. El camino del Arrepentimiento sobre Odio Gratuíto, que incluye Celos, Envidia, Rencor, Ira y otras Midot que nos llevaron a esta perdida, no parece pavimentado por la euforía.. Pero si lo vivimos intensamente a punto de reconstituírnos desde este aprendizaje, pronto tendremos el Rajmanut del Shamaim de volver a vivir en el estado de Revelación Divína que es propio a nuestra esencia.-

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  11. julio 25, 2012 7:03 am

    Chispy ¡Gracias! Mejor no se podía explicar.
    Como quería entender ambas posturas, estuve leyendo unos cuantos artículos y encontré las dos ideas representadas. Supongo que será la clásica “diferencia de shitot”.
    De todo lo que leí, yo me quedo con la postura de Iemima Misraji… si alguien lee inglés y quiere pedirme ese artículo, le mando el link.

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    • julio 25, 2012 1:24 pm

      Sabés que yo también me quedé pensando en distintos shiurim sobre cada una de las posturas y estaba por comentar acerca de mis sentimientos contrapuestos al respecto. Me interesa el shiur de Iemima, me pasás el link así se lo paso a Yanina que seguro que con todos los niños en vacaciones no tiene nada que hacer 😀

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    • ithiel permalink
      julio 27, 2012 12:25 am

      Judi,chicas,espero no haber ofendido a nadie con lo que dije. Ha Kadosh Baruj Hu sabe que no fue mi intención. Mi referencia de simjá fue como “terapia” personal porque ese día celebraba el cumpleaños de mi ima y como cuando mi bobe la registró el empleado se equivocó y escribió mal la fecha de nacimiento, ahora mi mamá celebra dos días seguidos su cumpleaños y como los días previos de un ayuno me gusta reflexionar procurando ponerme a tono, me “sacudí” un poco para poder estar alegre por la vida de mi madre (por esos dos días).
      Judi, esoy interesada en el link que mencionas, ¿podrías enviarmelo, por favor?.
      Shabath shalom para todas.

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  12. anónimo permalink
    julio 26, 2012 7:01 am

    Este comentario va anónimo porque voy a deschavar a mi marido.
    ¡Gracias por ayudarme a reconciliarme después de tantos años con algo que pasó en el shiduj!!! Yo pensé que “algo no estaba bien” con una persona que no quería ir a hacerse un simple análisis de sangre!!!!!! ¡Casi que no me caso por eso!
    (Al final se hizo el análisis y me casé)

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    • julio 26, 2012 8:02 am

      Ja ja ja ja. Tenemos nuevo slogan: “Extrañas en el paraíso” reconciliando matrimonios desde 2010.

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  13. CHISPY permalink
    julio 27, 2012 1:12 am

    Me quedé pensando algo más respecto a “Agujas” ( este post es muy inspirador ). Después – y sólo después – de lo que te pasó a los 38 vino lo que te pasó a los 40; tu respuesta a la Pérdida fue Dar más Vida ! Impresionante.. Conciente o inconcientemente tu inmensa reserva de vitalidad salió a la luz y te hizo Brillar ! Pudiste traer una nueva vida al mundo después de bastante tiempo sin hacerlo, vemos que tu dolor, la conciencia de la pérdida y la tristeza te llevaron a un nivel más elevado de felicidad y alegría, lo tuvieras presente o no, una no vino sin la otra… Te superaste a vos misma y fuiste capaz de Dar lo más increíble que sólo una mujer puede dar Con La Ayuda De D-OS: La inmensa Felicidad de una Nena que no tenías en la Familia y todos los najes que de ella por generaciones van a surgir fue producto de un dolor intenso al que te sobrepusiste con entereza…
    Así también la conciencia del Dolor de estos Días, La reflexión sobre que nuestra propia falta nos alejó de HASHEM y la Necesidad de recuperarnos nos permitirá superarnos al punto en el que podremos ver la Alegría, Felicidad y Berajá del Futuro.

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  14. cari mile permalink
    agosto 2, 2012 2:10 am

    muy lindo gracias

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